Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | El rol de EEUU en Oriente Próximo

Emma Riverola

Emma Riverola

Escritora

Barcelona

La maté para salvarla

Ayuso podría intentar pasearse hoy por Kabul en minifalda y vivir en carne propia el resultado de las intervenciones bélicas que ha habido en las últimas décadas en la región con la excusa de apoyar a las mujeres

Una niña afgana absorta en sus estudios, foto del Año Unicef

Una niña afgana absorta en sus estudios, foto del Año Unicef

Abascal apunta y dispara. Feijóo, ansioso, yerra todos los tiros. Ayuso sigue el movimiento, pero utiliza munición incendiaria. Se trata de infligir el mayor daño posible. "Las animo a salir solas y borrachas por Teherán o con minifalda por Kabul", espetó la presidenta de la Comunidad de Madrid a las mujeres progresistas. Ella leía la ocurrencia y sus compañeros de bancada reían y aplaudían, orgullosos de haber encontrado el modo de extremar la crueldad del argumento falsario. La viralidad estaba asegurada.

¿Qué grado de cinismo se necesita para justificar una guerra en nombre de las mujeres? Vayan y cuéntenselo a las tumbas de las más de 160 niñas iraníes asesinadas el primer día del ataque. Las bombas las liberaron definitivamente. Vayan y repítanlo a sus madres y a todas las mujeres que ahora miran al cielo y llevan días sin dormir. Anímense incluso a retroceder en el tiempo y susurren a los espectros de las muertas que la política exterior de EEUU siempre quiso salvarlas, que ellas fueron el verdadero motor de su locura bélica.

¿Fue por las mujeres que EEUU financió y armó a la resistencia muyahidín afgana para luchar contra la URSS en los años 80? De esa insurgencia islamista y su utopía yihadista bebieron los talibanes. Bush solo los combatió cuando, después del 11-S, dieron refugio a Al Qaeda. También entonces se argumentó que las mujeres afganas iban a ser liberadas. Durante los 20 años de intervención internacional, Afganistán se convirtió en un Estado rentista en el que la financiación extranjera alentaba la corrupción y los enfrentamientos con los talibanes eran cada vez más cruentos. Las fuerzas internacionales nunca lograron comprender ni conectar con la mayoría de los afganos, mientras los fundamentalistas estrechaban lazos con la población rural. En 2020, EEUU firmó con ellos el fin de la intervención: “Acuerdo para traer la paz a Afganistán”, se denominó. Hoy, Ayuso puede pasearse por Kabul en minifalda y vivir en carne propia el resultado de las intervenciones bélicas para liberar a las mujeres.

¿Qué decir de la política de EEUU en Oriente Próximo? Podemos hablar de su apoyo continuado a las monarquías del Golfo para mantener el orden y garantizar el flujo de petróleo, mientras ellas financiaban y exportaban durante décadas el islam más ultraconservador, socavando las versiones más moderadas y progresistas en otros países musulmanes. ¿Hablamos de la invasión de Irak en 2003? La de las “armas de destrucción masiva” que nunca existieron, que sumió a la población iraquí en el caos y desestabilizó la región convirtiéndola en una incubadora de extremistas. ¡Qué liberación fue el Estado Islámico para las mujeres!

A las mujeres no se las libera matándolas ni asesinando a sus hijos. No se las salva con alianzas que fortalecen a sus verdugos ni con conflictos bélicos sustentados en mentiras. No hay emancipación para ellas cuando sus ‘salvadores’ las abandonan y las arrojan a los lobos. Ya basta de utilizar a las mujeres como coartada.

Suscríbete para seguir leyendo