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Opinión | Riesgo global

¿Y ahora qué?

Una guerra iniciada sin urgencia estratégica y con consecuencias imprevisibles para el mundo

El pueblo llora la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei en una plaza de Teherán

El pueblo llora la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei en una plaza de Teherán / ABEDIN TAHERKENAREH

Cuando George Bush quiso invadir Irak tuvo que inventarse una mentira para justificar la urgencia del ataque. Esta vez ni siquiera eso. Es solo porque a Donald Trump le da la gana. El jefe de una "Junta de Paz" plagada de dictadores, ha vuelto a convertirse en señor de la Guerra para acabar con el autócrata de Irán sin aprobación del congreso, ni consenso internacional y aunque no fuera ahora una amenaza inminente.

Bajo la mano de hierro del dictador Ali Jamenei Irán lleva décadas siendo un factor de desestabilización en Oriente Medio, llegando a controlar Líbano, Siria, Gaza, Irak y Yemen. Pero la realidad es que nunca en este tiempo había estado tan débil. Sus milicias afines de Hezbolá, Hamás y los Hutíes están lejos de su apogeo. El régimen, golpeado económicamente, presionado por la contestación interna y bombardeado en junio pasado en una operación que Trump vendió como el final de su amenaza nuclear, no parecía en posición de escalar un conflicto mayor ¿Qué sentido tiene incendiar ahora toda la región? La hipótesis de un "cambio de régimen" suena hueca. Puede matar al líder Ali Jamenei, pero las bombas por sí solas es difícil que cambien gobiernos. El vacío político, en cambio, abre interrogantes y lleva la seguridad mundial al abismo.

La principal razón es que Trump atraviesa uno de los momentos más delicados de su mandato, con índices de aprobación mínimos, la sombra del caso Jeffrey Epstein y el revés del Tribunal Supremo con los aranceles, su principal arma de ataque internacional, han puesto en peligro su mayoría en las elecciones de medio mandato. Por eso proyecta su ira y la fuerza hacia Irán. El ataque estaba anunciado a pesar del engaño de las negociaciones: el fallo del supremo hacía más fácil la guerra. Empezarla es fácil, lo peor es que la guerra puede darle la relevancia que no consigue. Su furia, mas que la amenaza de los ayatolás, es ahora el principal riesgo global, porque no puede permitirse un nuevo fracaso. La pregunta es ¿Ahora qué? La llama se ha encendido y solo augura mucha inseguridad en la región y en el mundo.

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