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Opinión | MAPAMUNDI

Madrid

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La Alta Representante de Política Exterior y de Seguridad Kaja Kallas durante la conferencia de seguridad de Múnich

La Alta Representante de Política Exterior y de Seguridad Kaja Kallas durante la conferencia de seguridad de Múnich

Los grandes encuentros de líderes internacionales, como el foro de Davos o la Conferencia de Seguridad de Múnich, nunca habían sido tan entretenidos como ahora. Se han convertido, desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, en una suerte de ring dialéctico: miembros de la Administración estadounidense llegan, ofenden e insultan a los líderes del Viejo Continente, y estos, de un tiempo a esta parte, en lugar de callar, responden. Cada vez de forma más directa y enconada.

El enfrentamiento (o el “beef”, como se dice en lenguaje popular en inglés) arrancó con los comentarios hirientes del vicepresidente de Estados Unidos hace un año. En la conferencia de Múnich, J.D. Vance denigró a los líderes europeos, acusándolos de tendencias autocráticas y censoras. El pasado fin de semana, el secretario americano, Marco Rubio, volvió a las andadas. Aunque intentó envolver su discurso en un tono más cercano, y habló en positivo de la relación entre Europa y Estados Unidos, insistió en la idea que repiten machaconamente los enviados de Trump: que Europa se enfrenta a un “colapso civilizatorio”, por la presunta llegada masiva de inmigrantes de otros países. Un discurso etnonacionalista que traía hedores del pasado a la ciudad alemana. 

En esa misma conferencia de Múnich, o en la de hace unos días de Davos, los máximos mandatarios europeos han pasado al ataque. Emmanuel Macron, Friedrich Merz, Donald Tusk, Pedro Sánchez o Mark Carney, entre otros, han clamado contra el “vasallaje”, el “matonismo” o las amenazas comerciales que provienen de Estados Unidos. Han dado por rota la vieja relación transatlántica.

Ha habido un choque particular que ha sido especialmente revelador: el del ex asesor de seguridad nacional de Trump y ahora embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, con la Alta Representante de la Política Exterior y de Seguridad de la Unión Europea, Kaja Kallas. Las expresiones de hartazgo de la política estonia mientras hablaba el estadoundiense la han convertido ya en un icono de la rencilla trasatlántica. 

Mientras Waltz repetía el bulo de que Trump ha detenido ocho guerras, se veía a Kallas coger aire y resoplar largamente. Su gesto se ha convertido ya en un popular meme de Internet que sintetiza el estado de ánimo de muchos europeos ante la agresividad y las sandeces que repiten los miembros de la Administración estadounidense.

Ante las críticas estadounidenses de que Europa reprime a la prensa, la ex primera ministra de Estonia respondió con sonrisa socarrona: “Viniendo de un país que es número dos en el índice de libertad de prensa, escuchar críticas sobre libertad de prensa provenientes de un país que está en el lugar 58 de este ránking es… interesante”. 

Si Waltz afeaba a los europeos no pagar lo suficiente para el mantenimiento del orden mundial, ella le respondía que el Viejo Continente es el principal contribuyente en ayuda al desarrollo: “No compro el argumento de que Europa no hace nada”. Si el estadounidense decía que ellos han defendido a Europa, ella le recordaba que los europeos han combatido codo con codo en las guerras estadounidenses, y perdido a soldados por el camino. “La diferencia entre ustedes y otras superpotencias como China es que ustedes tienen aliados”, añadió. 

Washington está creando golpe a golpe un marco discursivo falsario, especialmente en la cuestión migratoria. Insiste en la falsa teoría del "Gran Reemplazo" (un plan para sustituir blancos por otras razas), que hasta hace nada solo era sostenida por radicales conspiranoicos y ahora repiten los partidos de ultraderecha de Europa, e incluso algunos de los del establishment conservador. 

Este relato favorece claramente el auge de los partidos llamados “patriotas” o de ultraderecha, que Estados Unidos ha advertido que apoyará en los próximos ciclos electorales europeos: Fidesz en Hungría (estamos a semanas de esas elecciones), Reagrupamiento Nacional en Francia, AfD en Alemania, Reform UK en Reino Unido o Vox en España. 

El pulso está en marcha. Pronto sabremos quién lo gana.

@MarioSaavedra