Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Gato adoptivo

Ferran Boiza

Ferran Boiza

Director adjunto de EL PERIÓDICO

Albares sigue en la Avenue George V

El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, en La Moncloa.

El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, en La Moncloa. / Kiko Huesca / EFE

El fugaz paso de José Manuel Albares por la Embajada de España en París dejó huella entre los españoles residentes en Francia. Aunque conocía bien el país al que el presidente Sánchez lo había destinado, Albares empezó a organizar cenas mensuales con altos directivos españoles en empresas francesas para pulsar de primera mano la realidad del terreno. La crème de la crème de los españoles residentes en París. La peculiaridad de estos encuentros, según un asiduo asistente, era que el futuro ministro de Exteriores no parecía muy interesado en la opinión de sus invitados sobre la actualidad francesa, su relación con España o el contexto internacional, sino más bien en trasladarles sus opiniones en todos esos ámbitos, por lo que esas cenas derivaron en un monólogo de Albares al que muchos asistentes no entendían muy bien para qué habían sido invitados.

Tras su nombramiento como ministro de Exteriores en julio de 2021, Albares ha agudizado esas ganas de exponer sus opiniones sin que nadie le pueda cuestionar. Como explicaba este domingo el corresponsal diplomático de EL PERIÓDICO, Mario Saavedra, el ministro ha limitado de forma drástica las opciones de preguntar y la información que se transmite a los periodistas: no hay ruedas de prensa, ni briefings, se acosa a los diplomáticos que hablan con profesionales de la información... Su presencia mediática se reduce a entrevistas muy escogidas, especialmente en radios y televisiones, y nunca con corresponsales diplomáticos.

El último choque de Albares con los periodistas lo han denunciado la Asociación de la Prensa de Madrid y la Federación de Asociaciones de Periodistas de España, que han condenado los “intentos de apartar a determinados profesionales de las coberturas del Ministerio de Exteriores”. El ministro parece olvidar que el sujeto del derecho a la información no es el periodista, sino el ciudadano, como queda recogido en la Constitución.

Albares debe asumir que ni está ya en la Avenue George V ni los periodistas son sus invitados a la cena.

Suscríbete para seguir leyendo