
Presidente de Òmnium Cultural
Muriel, tu legado continúa vivo
Casals nos recordaría que el futuro de Catalunya, el futuro de los catalanes, lo tenemos que construir juntos, desde el reconocimiento de la diversidad social y el pluralismo ideológico
Òmnium reivindica el legado de Muriel Casals diez años después de su muerte: "Su espíritu es hoy más necesario que nunca"

Acto multitudinario de homenaje a Muriel Casals en 2016 / ACN
Hoy hace 10 años que Muriel Casals nos dejó. El 14 de febrero de 2016 es un día de aquellos que marcan para siempre a una entidad (y a un país). Todos los que trabajaban entonces en Òmnium saben perfectamente qué hacían en el momento de recibir la noticia. Hoy, una década después, su legado continúa muy vivo. Y no solo continúa vivo: es más necesario que nunca, ante tantas cosas que nos enseñó y que haríamos bien en no olvidar… Jordi Cuixart, presidente de la entidad entre 2015 y 2022, y tesorero de la junta directiva presidida por Muriel, hizo del legado de Muriel la columna vertebral y el alma de la estrategia de la entidad durante estos años de los que nos sentimos, los que hoy formamos parte, deudores, relevo y eslabón.
Lo más importante de lo que la entidad aprendió de ella, quizás, es que la esperanza es el gran activo del independentismo. “No estamos aquí para buscar un sueño, nosotros somos el sueño. Esta es nuestra fuerza”, decía la querida Muriel. Sin esperanza, poco se puede hacer. “Hay que tener ilusión, hay que tener esperanza, hay que tener firmeza. Y hay que tener inteligencia y también paciencia”. Todas son virtudes que ella desplegaba con delicadeza, pero con una convicción y una firmeza que hacían muy difícil rebatirle nada. La mayoría de las veces tenía razón, pero siempre tenía tiempo para escuchar aquello que le tenías que decir. ¡Cómo sabía escuchar!
Òmnium tuvo la suerte inmensa de poder contar con ella como presidenta. Y ahora nos iría muy bien poderle pedir consejo. Con ella, la entidad supo leer muy bien el momento que entonces vivía el país y fue capaz de entender qué reclamaba la gente de manera muy mayoritaria. Este es el gran reto que hoy tenemos como entidad y también como país. Ahora que la extrema derecha amenaza los cimientos de la democracia, en Òmnium tenemos más claro que nunca que trabajar por la cohesión social y luchar contra las desigualdades es una parte esencial del independentismo y del catalanismo democrático.
Esta lógica de Paco Candel y Josep Benet arraigó en la entidad gracias a ella. El Òmnium actual es hijo de Muriel. La voluntad de incidencia política y de liderazgo de la sociedad civil llega a ser programática durante su presidencia. También la exigencia que la entidad esté en todas partes para debatir, dialogar y discutir, en el sentido más amplio de la palabra. En Òmnium, a menudo le atribuimos a Muriel una frase que nos acompaña siempre: “En Òmnium seremos el último puente cuando ya no queden puentes”.
El independentismo ha avanzado cuando ha sido capaz de liderar la construcción de los grandes consensos de país. En la mesa deben sentarse todos los que crean en el país y en la democracia porque, cuanto más amplio sea un acuerdo, más sólido será. La única línea roja es la extrema derecha y su discurso demagogo, populista y xenófobo. Frente a esto, Muriel lo tenía claro: justicia, cohesión social y libertad en un país donde sea posible vivir plenamente en catalán. Son luchas inseparables y la única vía para lograr todos estos objetivos es la independencia. “Para asegurar el futuro del país hacía falta salvar la cultura y la lengua. Hoy, para salvar la cultura y la lengua nos hace falta salvar al país”.
Este es el camino que nos marcó Muriel hace más de una década y todavía es el nuestro. Por eso no podemos caer en la tentación del desaliento. Muriel no nos lo permitiría. Por pura estrategia y por convicción. Hace tiempo que el independentismo necesita un cambio profundo y sobre todo, para fortalecerse, renovar discursos y compartir estrategia. La Catalunya de 2026 ya no es la de 2010, y tenemos la responsabilidad de leer bien el momento y darle respuesta.
Muriel –trabajadora, tozuda, inteligente, optimista, honesta, rebelde y emprendedora– nos recordaría que el futuro de Catalunya, el futuro de los catalanes, lo tenemos que construir juntos, desde el reconocimiento de la diversidad social y el pluralismo ideológico: un país inclusivo, integrador, diverso, capaz de incorporar a los recién llegados a la catalanidad y a la lengua catalana.
Todo esto era Muriel y todo esto es Òmnium. Su legado nos inspira y nos ayuda a mantenernos firmes. Ver cómo este legado ha sobrevivido el paso del tiempo nos permite recordarla y reivindicarla como lo que era: un referente. Te echamos de menos, Muriel.
Xavier Antich es presidente de Òmnium Cultural
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