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Opinión | Ágora
Joan Ramon Rovira

Joan Ramon Rovira

Jefe del Gabinete de Estudios Económicos e Infraestructuras de la Cambra de Comerç de Barcelona

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Turismo en Barcelona: luz en la oscuridad

La vía de progreso para el turismo es la misma que para cualquier otro sector: la formación (capital humano), la inversión (capital físico), la innovación y la excelencia en la gestión

El turismo aporta a Barcelona el 13,5% de la ocupación y 12.844 millones de euros de PIB

Barcelona 20/05/2025 Turistas turismo en Barcelona En la foto, grupo de turistas en una terraza de la Plaça Reial ( camarero empleo ocupación trabajo )Fotografía de Ferran Nadeu

Barcelona 20/05/2025 Turistas turismo en Barcelona En la foto, grupo de turistas en una terraza de la Plaça Reial ( camarero empleo ocupación trabajo )Fotografía de Ferran Nadeu / Ferran Nadeu / EPC

La productividad, entendida como la relación entre el valor generado y los factores utilizados en la producción –esencialmente tecnología, trabajo y capital– se puede estimar de diferentes maneras. Esta diversidad de estimaciones enriquece el análisis, pero puede generar confusión. Un ejemplo muy claro lo encontramos cuando nos referimos al turismo, que a menudo es percibido como un sector de bajo valor añadido.

El primer informe del Observatori de l’Economia Urbana (OEU) de la Cambra de Comerç de Barcelona, presentado el pasado 9 de febrero, calcula la productividad del turismo dividiendo el valor económico generado por el número de personas ocupadas en el sector. Según esta métrica, que es la más utilizada, la productividad del trabajo de las actividades asociadas con el turismo se situaría en línea del conjunto de la economía de Barcelona. Esta aproximación, por lo tanto, contradice la percepción del turismo como un sector poco productivo.

Hay que destacar que el turismo no es realmente un único sector de actividad, sino un fenómeno económico y social diverso que mezcla actividades intensivas en capital, como la hostelería, con una productividad del trabajo superior a la media de la economía, con otras con una baja intensidad de capital y baja productividad. Esto hace que algunos economistas se decanten por métricas diferentes, como la productividad marginal del trabajo. Este concepto se refiere a la aportación de valor que hace la última persona ocupada en una determinada actividad. Cuando esta actividad se desarrolla en un mercado perfectamente competitivo, la teoría económica nos dice que equivale al salario medio. Si se adopta esta métrica, la productividad del turismo se sitúa por debajo de la media de la economía. Otros economistas advierten que en una economía de mercado los salarios y la productividad del trabajo se determinan conjuntamente con el coste del capital, y apuntan a un tercer concepto: la llamada Productividad Total de los Factores (PTF). Este indicador capta la eficiencia con la que se combinan capital y trabajo en cada actividad. El problema es la dificultad para obtener medidas fiables de la PTF al turismo.

En cualquier caso, y más allá del debate conceptual, la cuestión realmente importante es cómo usamos los diferentes indicadores para sacar conclusiones útiles para las políticas públicas y las estrategias empresariales. Hay un acuerdo muy amplio en favor de reorientar el modelo productivo al conjunto de la economía –no solo al turismo– hacia la mejora del PIB per cápita. Dado que el PIB per cápita depende de la productividad media del trabajo –el concepto estimado en el informe del Observatori de l'Economia Urbana– y de la tasa de ocupación, y que la productividad así medida es, a su vez, el resultado de la dotación de capital –físico, humano y tecnológico– por persona ocupada, de la innovación y de la eficiencia en la gestión, la conclusión es clara. La vía de progreso para el turismo es la misma que para cualquier otro sector: la formación (capital humano), la inversión (capital físico), la innovación y la excelencia en la gestión.

Las políticas públicas tendrían que alinearse con las estrategias empresariales para facilitar la inversión productiva orientada a la mejora de la calidad en el sector turístico, garantizando un entorno competitivo en el que prosperen las empresas más innovadoras, mejor gestionadas y que apuesten por un servicio de calidad, apoyado en la formación de la personas. Si hacemos esto, y con independencia de la métrica que utilizemos para valorar los resultados, conseguiremos aumentar la productividad del turismo, contribuir al crecimiento del PIB per cápita en el conjunto de la economía y mejorar el bienestar de la sociedad. Los últimos informes publicados por diferentes entidades sobre la relación entre productividad y turismo, a pesar de que usan métodos de estimación diferentes, comparten un denominador común: poner “luz a la oscuridad” en un sector donde hay que iniciar un debate clarificador, fundamentado y constructivo.


Joan Ramon Rovira es jefe del Gabinete de Estudios Económicos e Infraestructuras de la Cambra de Comerç de Barcelona.