Opinión | En clave europea

Analista sobre la UE y la OTAN
La inversión, relegada en la cumbre

Los líderes de la UE posan para la foto de familia durante la cumbre informal celebrada este jueves en el castillo de Alden Biesen, en Bélgica. / FRANÇOIS WALSCHARTS / AP
Sin un masivo aumento de la inversión, la Unión Europea (UE) no logrará el robusto crecimiento económico indispensable para asegurar su futuro como gran potencia independiente y garantizar el bienestar y la seguridad de sus ciudadanos en el inestable mundo multipolar actual. Pero la inversión quedó relegada a un impreciso desiderátum en los consensos de la cumbre informal europea del 12 de febrero en el castillo belga de Alden Biesen.
Los lideres priorizaron recetas como la desregulación, un régimen empresarial especial, los acuerdos comerciales y una Europa a diferentes velocidades, que tienen un impacto muy limitado en incrementar el crecimiento económico de la UE. Los líderes también repitieron sus rituales declaraciones a favor de completar el mercado interior europeo y crear un mercado europeo de capitales, cuya negociación está empantanada desde hace más de diez años.
Al menos, la cumbre informal aportó el avance de aceptar una preferencia europea para promover la industria propia en sectores estratégicos, un tema tabú hasta ahora, y una nueva promesa de abordar una reforma de los caros precios de la energía en la UE, que han hundido la competitividad de la industria europea y castigan a los ciudadanos.
Necesidad indispensable
El expresidente del Banco Central Europeo (BCE) y salvador del euro, Mario Draghi, dedicó 15 minutos de su intervención ante los líderes en el castillo belga a insistir en el papel indispensable de una inversión masiva para relanzar la economía europea, reindustrializar el continente y recuperar el retraso tecnológico europeo frente a Estados Unidos y China. En su informe sobre las deficiencias económicas de la UE, presentado en septiembre de 2024, Draghi cifró la inversión adicional indispensable en 800.000 millones de euros anuales para evitar un declive agónico y destacó que una parte sustancial de esa inversión adicional debía ser pública.
El rechazo frontal de Alemania, Países Bajos y los estados nórdicos a la emisión de eurobonos (deuda común europea) para contribuir a financiar el despegue industrial y tecnológico europeo supone un freno que compromete el futuro de la UE. La capacidad de inversión pública se ve restringida por las limitaciones presupuestarias de la UE y de sus estados, a causa de las reglas autoimpuestas sobre déficit y deuda pública y el efecto acumulado de más de tres décadas de rebajas de impuestos a las grandes empresas y a las personas con más ingresos, así como sus propias leyes que facilitan la evasión fiscal y su pasividad ante los paraísos fiscales.
El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, reconoció al concluir el encuentro que los Veintisiete aún tienen que discutir sobre el papel de los instrumentos europeos en la reactivación económica de la UE durante la negociación del próximo marco presupuestario 2028-2034.
Oposición de Alemania
La cumbre europea depositó una vez más sus esperanzas de que la inversión masiva que necesita la UE surja por sí sola de la creación de un mercado de capitales europeo, rebautizado ahora como Unión del Ahorro y la Inversión. Como receta mágica para superar los más de diez años de bloqueo en la negociación de la unificación de los mercados de capitales, se plantea una Europa a varias velocidades y el avance mediante una vanguardia de nueve o más países. Pero hasta ahora Alemania ha sido uno de los principales obstáculos por motivos políticos internos y por su voluntad de proteger su propio sistema financiero. Y sin la primera economía europea no será viable la Unión del Ahorro y la Inversión.
La Comisión Europea y los Veintisiete también esperan milagros de los nuevos acuerdos comerciales de la UE con otros países y regiones. Esos acuerdos son clave para diversificar las exportaciones e importaciones europeas, pero tienen una capacidad muy limitada de incrementar el producto interior bruto (PIB) europeo.
El controvertido acuerdo con Mercosur incrementará solo el 01,% del PIB a largo plazo, según el informe encargado por la Comisión Europea a la London School of Economics. Todos los acuerdos comerciales ya firmados por la UE, la ampliación prevista de sus ámbitos y los que está negociando actualmente aportarán solo un aumento del 0,6% del PIB en un horizonte de cinco años, según el estudio de Etienne Höra y Thiess Petersen de la Fundación Bertelsmann.
La desregulación que promueven los líderes europeos tampoco es la panacea, porque los 11.900 millones de ahorros anuales que estima la Comisión Europea que generará, equivalen al 0,07% del PIB de la UE.
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