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Opinión | Industria
Carme Poveda

Carme Poveda

Directora del Observatori Dona, Empresa i Economia y directora de Análisis Económico de la Cambra de Comerç de Barcelona. Miembro del Comité Editorial de EL PERIÓDICO

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Lo bien hecho nos define

Las empresas industriales siguen dando muestras de enorme resiliencia, ya que han surfeado con éxito las diferentes crisis que han vivido en los últimos cinco años

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Leonard Beard.

Leonard Beard. / 5

“Lo bien hecho nos define” ha sido el lema este año del Congreso Nacional de Industria que se ha celebrado en Bilbao los días 4 y 5 de febrero, con presencia inaugural del Rey y clausura del presidente del Gobierno.

Dos días intensos en el que se ha podido comprobar que España tiene una base industrial sólida, formada por unas pocas grandes empresas tractoras (campeones nacionales) y otras muchas empresas medianas especializadas en nichos de mercado, donde son altamente competitivas (campeones ocultos).

La evolución reciente del sector industrial español está siendo favorable. El presidente Sanchez celebró que 2025 haya sido el año más positivo para la creación de empleo en el sector industrial en lo que llevamos de década. Sin embargo, esta afirmación puede sonar algo triunfalista cuando el análisis lo ampliamos a otras tres variables, que son fundamentales para que la creación de riqueza se traduzca en progreso económico y social a medio plazo. Esas tres variables son: la evolución de la productividad, los costes laborales unitarios y el gasto en I+D.

Empecemos por la productividad. En 2025, el valor añadido bruto (VAB) en el sector industrial manufacturero creció un 2,3%, mientras que la ocupación (equivalente a tiempo completo) lo hizo en un 3,6% y las horas trabajadas un 2,4%. Por lo tanto, la productividad por trabajador disminuyó un 1,3% (la diferencia entre el crecimiento del VAB y de la ocupación) y la productividad por hora trabajada prácticamente se quedó estancada (diferencia entre el crecimiento del VAB y de las horas). Ambos indicadores de productividad han tenido un peor desempeño en el sector industrial que las que muestra el conjunto de la economía.

Sigamos por los costes laborales. En 2025, la remuneración por asalariado en el sector manufacturero creció un 3,6%, mientras que la productividad por trabajador disminuyó. El resultado se traduce en una pérdida de competitividad exterior, puesto que crecen más los costes salariales que la productividad.

Tercera variable: el esfuerzo en innovación que realicen hoy las empresas determinará su productividad futura y, con ello, la posibilidad de pagar mejores salarios. En este flanco la evolución está siendo más positiva. El gasto en I+D del sector empresarial creció un 38% entre 2021 y 2024 (ultimo disponible), bastante por encima del 29% que aumentó el PIB en el mismo periodo. Por lo tanto, el esfuerzo empresarial en I+D en relación con el PIB ha aumentado hasta el 0,84%, si bien todavía estamos muy lejos de alcanzar la media de la UE (1,47%).

En el lado de las buenas noticias, hay que destacar la resiliencia que están mostrando las exportaciones de productos industriales a las subidas arancelarias. Las exportaciones de bienes crecieron un 0,6% en valor durante el periodo enero-noviembre de 2025 (1,8% si excluimos los productos energéticos), con una reconfiguración geográfica significativa. Mientras que las exportaciones a Estados Unidos disminuyeron un 7,9%, las destinadas a China aumentaron un 5,6%. De hecho, toda la pérdida de exportaciones hacia el continente americano ha sido compensada con un crecimiento del mercado asiático y africano, siendo el continente europeo el que ha aportado el resto del crecimiento. Desde el punto de vista sectorial, destaca positivamente el sector de la alimentación, con un incremento de las exportaciones del 4%, y el sector químico, del 6,2%, mientras que las exportaciones de automóviles se reducen un 7,8%.

A pesar de las buenas cifras, buena parte del incremento se debe al aumento de los precios, no a que se vendan más mercancías. Pero si el incremento de precios es sinónimo de mayor calidad, bienvenido sea.

Las empresas industriales siguen dando muestras de enorme resiliencia. Han surfeado con éxito las diferentes crisis que han vivido en los últimos cinco años (pandemia, rotura de cadenas globales de producción, aumento del coste de la energía y transporte por la guerra de Ucrania, subida de aranceles en Estados Unidos y competencia china en productos de alta gama).

Sigamos apostando por hacer bien las cosas. Por invertir, innovar y formar a nuestros trabajadores. La industria no solo es el 16% del PIB español, es el pilar sobre el que se sustenta buena parte de los servicios (tecnología, transporte, logística, diseño y ciencia). El sector industrial es imprescindible para ganar autonomía estratégica, para avanzar en innovación y para garantizar la cohesión territorial y social en nuestro país.

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