
Director de Relaciones y Participación de Fundesplai.
La pobreza infantil no es una anécdota estadística, es un fracaso colectivo
El empobrecimiento, para los niños, no es solo falta de ingresos. Representa falta de oportunidades educativas, culturales y de ocio
Casi cuatro millones de catalanes no llegan a fin de mes: uno de cada tres no podría asumir gastos imprevistos de 900 euros

Las ayudas comedor se han convertido en uno de los pilares de la acción de la AMB para combatir la pobreza infantil / Shutterstock
Los últimos datos de la encuesta de condiciones de vida dibujan una realidad incómoda que Catalunya no puede normalizar: casi uno de cada cuatro ciudadanos vive en riesgo de pobreza o exclusión social (24,8%), y la cifra empeora respecto al año anterior. Pero cuando ponemos el foco en la infancia, la situación resulta mucho más grave: el 36,1% de los menores de 16 años se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión. Es decir, más de uno de cada tres.
Desde Fundesplai, entidad que acompaña a niños, jóvenes y familias a través del ocio educativo, el tiempo educativo del mediodía, los casales, las colonias y los proyectos socioeducativos, sabemos que detrás de estas cifras hay caras e historias muy concretas. Son niños que no pueden ir de colonias, que llegan cansados a clase, porque comparten habitación con tres hermanos, que no tienen una comida equilibrada todos los días o que viven con la angustia permanente de no saber si en casa podrán pagar el alquiler.
Los datos no dejan lugar a dudas. Los hogares con hijos dependientes sufren mucho más la pobreza que el resto: la tasa AROPE sube hasta el 30,8% mientras que en los hogares sin hijos es del 18,7%. Además, un 35,5% de la población declara que no puede hacer frente a un gasto imprevisto de 900 euros. Esta fragilidad económica se traduce en inestabilidad emocional y educativa para la infancia.
Paradójicamente, los ingresos medios han crecido en los últimos años. Pero este aumento no compensa el encarecimiento de la vivienda y el coste de la vida, ni resuelve las desigualdades estructurales. La distribución de la renta sigue mostrando una brecha persistente: el 20% de los hogares con mayores ingresos acumulan 4,7 veces más renta que el 20% más vulnerable. El crecimiento, por tanto, no llega a todo el mundo.
También está claro que las políticas públicas funcionan cuando se aplican con intensidad. Sin transferencias sociales, la tasa de riesgo de pobreza sería del 40,4%; con todas las prestaciones desciende hasta el 18,9%. Esto demuestra que la protección social no es un gasto, sino una inversión imprescindible. Pero no es suficiente.
La pobreza infantil no es solo falta de ingresos. Representa falta de oportunidades educativas, culturales y de ocio. Es exclusión del espacio en el que se construye la ciudadanía. Y aquí es donde el Tercer Sector educativo, las entidades de ocio y la comunidad tenemos un papel clave, pero no podemos sustituir a la responsabilidad de las instituciones.
Desde Fundesplai, hacemos tres llamamientos claros.
Al Govern de la Generalitat, le pedimos que sitúe la lucha contra la pobreza infantil como una prioridad transversal de país: reforzar la renta garantizada y apostar por una prestación universal por hijo a cargo, garantizar las becas comedor y de actividades extraescolares para los colectivos más vulnerables, invertir decididamente en vivienda asequible y garantizar la financiación estable de los proyectos socioeducativos. No se puede seguir dependiendo de convocatorias anuales inciertas.
A los grupos parlamentarios, les reclamamos acuerdos amplios y duraderos. La infancia no puede ser moneda de cambio partidista. Es necesario un pacto de país contra la pobreza infantil con objetivos medibles y presupuesto blindado. Un pacto renovado como el de 2013, pero con un presupuesto asociado y unos indicadores claros y alcanzables.
Y a la sociedad en su conjunto, le proponemos recuperar la idea de corresponsabilidad. Empresas, escuelas, entidades y ciudadanía podemos contribuir a ello: facilitando becas, apoyando al tejido asociativo, abriendo espacios comunitarios y entendiendo que el ocio educativo también es una herramienta de equidad.
Porque, cuando una niña o un niño se queda atrás, perdemos todos. Y porque permitir que más de un tercio de nuestra infancia crezca en riesgo de pobreza no es solo una mala estadística: es un fracaso colectivo que Catalunya no puede permitirse.
La pregunta no es si podemos actuar. Los datos demuestran que, cuando invertimos, la pobreza desciende. La pregunta real es si estamos dispuestos a hacerlo con la urgencia que merecen la infancia.
José Antonio Ruiz Montes es director de Relaciones y Participación de Fundesplai
- El hospital de Can Ruti de Badalona será el primero de Catalunya en implantar la IA en conversaciones médico-paciente
- Las familias fundadoras de Freixenet venden sus acciones a la alemana Henkell, que pasa a controlar el 100% de la compañía
- La Unión Europea se pronuncia sobre la baliza V16 y confirma que la podrás usar sin problemas fuera de España
- Morón y Rota: ¿para qué se utilizan las bases de EEUU en España? ¿Puede usarlas Trump sin permiso del Gobierno?
- La OTAN derriba un misil balístico lanzado por Irán hacia el espacio aéreo de Turquía
- La revuelta de los usuarios de patinetes contra el nuevo seguro obligatorio: 'Es un ataque a la movilidad sostenible
- Sant Adrià recibirá 9 millones de euros de Inditex y Alcampo para construir un bulevar y dos puentes
- Queremos que los vecinos confíen en nosotros': una noche con los nuevos serenos que refuerzan la seguridad en Esplugues