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Opinión | Aragón
Álex Sàlmon

Álex Sàlmon

Periodista. Director del suplemento 'Abril' de Prensa Ibérica. Miembro del Comité Editorial de EL PERIÓDICO

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Los zopencos políticos

La izquierda y la derecha centradas parecen sumisas ante lo que no saben gestionar porque no encuentran una llave salvadora

El bipartidismo también baja en Aragón: ¿de dónde le llega el voto a Vox? ¿Del PP o del PSOE?

El líder de Vox, Santiago Abascal, y el candidato de la ultraderecha a la presidencia de Aragón, Alejandro Nolasco, la pasada semana en Teruel

El líder de Vox, Santiago Abascal, y el candidato de la ultraderecha a la presidencia de Aragón, Alejandro Nolasco, la pasada semana en Teruel

Las cosas están más claras para los estrategas de las dos principales formaciones políticas en España, PSOE y PP. Si quieren seguir perdiendo voto a favor de Vox deben permanecer en sus criterios actuales. Hacer lo mismo que durante los últimos tres años. Darse mucha caña, criticar las políticas del otro, insultarse controlando el tono y considerar que unos son la representación del fascismo patrio y los otros compañeros de los asesinos de ETA. La estrategia está fundamentada en los resultados de las elecciones autonómicas en Aragón e inspiradas en las anteriores en Extremadura. Los argumentos están claros. Y, así, hasta que gane Abascal.

En Aragón todos han perdido menos Vox. Y la Chunta Aragonesista, claro. Se puede vender los resultados de cada uno de la forma que quieran, pero lo indudable es que el PP de Jorge Azcón tendrá que repartir más poder con la extrema derecha y el PSOE de Pilar Alegría poco podrá hacer frente a una coalición de 40 frente a sus 18 diputados.

Si esto fuera una producción televisiva, la exministra socialista haría un Birgitte Nyborg, el inteligente personaje de la serie danesa 'Borgen'. Pasaría de los consejos de propios y extraños y le comunicaría a Azcón que no se preocupara, que le facilitará los votos para su investidura sin Vox y “ja ho trobarem”, como se dice en el campo.

Claro que esta es una propuesta descabellada e inocente. ¿Dónde se ha visto? Los populares no pueden, en estos momentos del partido, hacer ningún movimiento que sea entendido como una aproximación a Pedro Sánchez. Pero algo falla. Es evidente que existe un voto antisánchez. Es un votante, o no votante, que comienza a inundar las filas de los simpatizantes del PSOE. No es la primera vez que eso ocurre. También existió un voto de izquierdas anti Felipe González y anti Zapatero. Pero es un voto que está capitalizando Vox y únicamente Vox. Algo le falla a Feijóo.

Pero, en esta ocasión, no es solo un tropiezo electoral, sino social. Vivienda e inmigración son los temas más importantes que están sobre la mesa electoral. Los dos son de profundidad y no valen proclamas populistas, pero también precisan de reformas con las que no acaban de comulgar las líneas ideológicas de las dos formaciones principales.

En definitiva, las crisis de erosión a enfrentarse a ello pueden ser externas o gestionadas desde el interior. Siempre será mejor la segunda opción, pero hay que tener valentía e ideas claras. Y esas son las dos características de las que los dos partidos adolecen. Sobre todo, de valentía. ¿Alguien se atreve a hacer algo diferente?

Un zopenco es un hombre tonto y torpe. Existe mucha etimología sobre la palabra, pero en todo caso viene del latín “suppus”, de “supinus”, tumbado hacía arriba. Posición, también, de un animal cuando se da por vencido, a veces en sentido de sumisión. La izquierda y la derecha centradas parecen sumisas ante lo que no saben gestionar porque no encuentran una llave salvadora. Al menos, ya saben que deben hacer para seguir perdiendo electorado.

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