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Opinión | Impuestos
Benjamí Anglès Juanpere

Benjamí Anglès Juanpere

Profesor de Derecho Financiero y Tributario de la UOC.

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El despropósito de la tasa municipal de residuos de los locales con actividad

Reciclaremos por el bien del planeta, que no por el de nuestros bolsillos: en los locales comerciales no hay relación entre residuo generado y cuota a pagar

Un trabajador de recogida de basuras en Barcelona. Foto archivo

Un trabajador de recogida de basuras en Barcelona. Foto archivo / David Zorrakino - Europa Press

Municipio a municipio, hace un par de años que los ciudadanos estamos atónitos ante el importante aumento de las cuotas de la tasa municipal por la recogida de basuras, a medida que se ha ido implantando la ley estatal de residuos, que obliga a los ayuntamientos a establecer un nuevo sistema de pago por generación que tenga en cuenta el coste de las operaciones de recogida, transporte y tratamiento de residuos urbanos. Aunque existen muchas más viviendas afectadas, no se puede olvidar otro colectivo directamente afectado por este aumento como son los locales con actividades económicas, muchos de los cuales están sufriendo subidas colosales.

El principal motivo que se ofrece para justificar estas subidas es el mayor coste del nuevo servicio de recogida de acuerdo con las exigencias de la citada ley. Dado que los servicios municipales se cubren exclusivamente con el importe de las tasas, si sube el coste y se mantiene el número de contribuyentes que reciben el servicio, necesariamente subirán las cuotas individuales. Sin embargo, mientras que en el caso de las viviendas su número es muy estable o tiende a crecer, el caso de los locales con actividad es más variable según evolucione la economía; una menor subida o una reducción del número de actividades abiertas también afectaría al reparto de cuotas entre los titulares restantes, ya que el importe se repartiría entre menos. Además, y también a diferencia de las viviendas, los titulares de las actividades pueden darse de baja de esta tasa si declaran y acreditan ante su ayuntamiento que una empresa privada homologada se encarga de realizar la recogida y tratamiento de los residuos. Dado que estas declaraciones suelen tener efectos para el ejercicio siguiente, de nuevo se reduce el número de contribuyentes y provoca un aumento de las cuotas. En cualquier caso, en aquellos municipios donde aumenta el coste del servicio y no aumenta en la misma proporción (o incluso disminuye) el número de locales afectados, el incremento de la tasa se dispara.

Pero aquí no termina la cosa, aunque estos aumentos puedan explicarse, la mayoría de ordenanzas fiscales municipales incurren en el mismo problema (no sería el caso de Barcelona), ya que no tienen en cuenta el volumen de residuos generados por cada local. En su lugar, combinan la superficie del local y el tipo genérico de actividad, de modo que para las actividades con más metros y presuntamente más contaminantes, mayor es la cuota a pagar. Además de no cumplir con el mandato de la ley de establecer un sistema de pago por generación, que los locales con actividad paguen una cuota no vinculada con la cuantía de residuos que generan no permite fomentar ni la reducción ni el reciclaje.

Con casi mil municipios en Catalunya, y teniendo en cuenta que la determinación de la tasa depende de cada ayuntamiento, ya veremos cuántos cumplen con la ley y cuántos terminan ante los tribunales. En todo caso, y a la vista de tanto despropósito, tendremos que seguir reciclando por el bien del planeta, porque por el bien de nuestros bolsillos parece que en muchos municipios de momento no es posible.

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