
Periodista y escritor
Periodista es gente que le dice a la gente...
El profesional está siendo abordado de manera muy peligrosa para instalar en el público lo que parece que es pero no es seguro que sea
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El empresario estadounidense Elon Musk en el marco del Foro Mundial Económico celebrado en Davos. / Europa Press/Contacto/Lian Yi
Me hice periodista a los trece años y sigo siéndolo. Escribo artículos en los que expreso mi opinión, que muchas veces me han salido erróneas. Leo a grandes columnistas españoles y, en tiempos en que fui corresponsal, fui asiduo lector de los diarios ingleses. Hoy escucho la BBC y la CNN y con frecuencia compro el 'New York Times'… Conocí a muchos periodistas extranjeros, a algunos los entrevisté y a otros los admiro, porque forman parte de lo que yo llamaría las enseñanzas del oficio.
Muchas veces he contado lo que me sucedió con Eugenio Scalfari, el que fue fundador y director de 'La Reppublica' de Roma. Él vino a dar una charla sobre el oficio para los alumnos (en ese momento, los primeros alumnos) de la Escuela de Periodismo de 'El País'. Ahí él pronunció un discurso (pausado, como si lo estuviera cantando) que todos, los alumnos y los que ya no lo éramos, escuchamos como si estuviéramos en primero del conocimiento a que obligaba el oficio.
De todas sus enseñanzas una se me quedó para toda la vida. La uso y la divulgo y nunca la olvido, sobre todo cuando yo mismo me doy cuenta de hasta qué punto me alejo a veces de la principal de las preocupaciones que señaló Scalfari como caídas en picado del oficio. Él nos dijo que para cumplir con lo que manda el trabajo que hacemos tendríamos que cumplir esta premisa: “Periodista es gente que le dice a la gente lo que le pasa a la gente”.
A lo largo de los años esa frase se ha instalado en mi vida como un halo imprescindible. Por supuesto, muchas veces lo he incumplido. He sido dañado por la facilidad con la que tantas veces he dado por sentado un hecho que no era tal como yo lo exponía, llevado del deslumbramiento que proviene de la facilidad del adjetivo y del lugar común.
Antes de escribir este 'mea culpa' de periodista que muchas veces se olvidó de la frase de Scalfari tomé un taxi en Madrid. El conductor, un muchacho dominicano, se sorprendió de verme con tantos periódicos (entre ellos, el 'New York Times') como compraba en uno de los quioscos que sobreviven en esta capital que antes fue, como muchas de Barcelona, de Vigo o de Canarias, pongo por caso, el centro neurálgico del conocimiento que enmarca el papel.
Al chico le sorprendió este cargamento, pero me explicó que tampoco se perdía tanto: “Las redes están llenas de periodismo”. Como viejo periodista que soy, y como devoto que sigo siendo del periódico de papel, le advertí de que mucho de lo que él se preciaba de leer es, muchas veces, resultado de invenciones o de bulos.
El bulo, le dije, se está convirtiendo en una añagaza que ahora se está usando en esos medios por los que él y tantos transitan para explicar lo que se intuye pero no se sabe. El periodista, aquel que tenía que asegurarse de que estaba diciéndole a la gente lo que le pasa a la gente, está siendo abordado de manera muy peligrosa para instalar en el público lo que parece que es pero no es seguro que sea.
En una de las primeras tertulias que antes se pusieron en marcha en la televisión discutían, desde su mesa de periodistas, acerca de lo que estaba ocurriendo con determinado personaje de la actualidad. Uno de aquellos colegas estaba seguro de saber lo que los otros ignoraban y lanzó al aire su convicción. Tuve el arrojo de preguntarle cómo lo sabía. Y esto me dijo: “A mí me lo dijeron”.
En otra de aquellas tenidas periodísticas de entonces, esta vez en la radio, un tertuliano que era a la vez diputado de las Cortes… El que llevaba la batuta de aquel encuentro mañanero era el mejor periodista de entonces y de después, Iñaki Gabilondo. En la ronda de preguntas sobre un hecho importante, fueron hablando uno a uno, hasta que le tocó al profesor y diputado.
¿Qué tendrías que decir?, le preguntó Gabilondo, y aquel hombre dijo algo que hoy también sería insólito: “La verdad es que de ese asunto no tengo una opinión”. Gabilondo celebró ese momento como una extraña muestra de sensatez que, en este caso, no se debía a un periodista sino a uno que, quizá, ya sabía lo que nos iba a pasar a los que no le hiciéramos caso a Scalfari.
Periodista es gente que le dice a la gente lo que le pasa a la gente… No hace falta, en la actualidad, ir a los bulos de las redes sociales, donde manda, por lo que se ve, gente como Elon Musk. En este tiempo, lo escrito en la prensa y lo dicho en los distintos medios están sujetos a la divulgación ruin de supuestas noticias que no son tales y que, de un modo o de otro, estamos vendiendo como si fueran una mercancía de oro cuando no llega ni a la hojalata.
Es el momento de poner el freno, sino queremos que el periodismo (gente que le dice a la gente) acabe en el frenopático.
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