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Opinión | GATO ADOPTIVO

Ferran Boiza

Ferran Boiza

Director adjunto de EL PERIÓDICO

Adif, un agujero negro en Transportes

El ex ministro Ábalos e Isabel Pardo de Vera, en una visita a la futura estación de la Sagrera en Barcelona en el año 2019

El ex ministro Ábalos e Isabel Pardo de Vera, en una visita a la futura estación de la Sagrera en Barcelona en el año 2019 / Ferran Nadeu

El nombramiento de Isabel Pardo de Vera como presidenta de Adif en junio de 2018 se vendió como un hito. Por primera vez, una mujer se ponía al frente de una institución históricamente masculina. Pero, en la práctica, la cultura interna cambió poco o nada. Durante los tres años que se mantuvo en el cargo, hubo directivos que optaron por marcharse y la nueva presidenta se rodeó de personas de su total confianza. “Era ella o yo”, resume uno de esos ex altos cargos, que justifica su salida de la compañía por la forma en que Pardo de Vera entendía la gestión de una gran empresa pública.

Con todo, su caída en desgracia, investigada por presunta pertenencia a organización criminal, cohecho y tráfico de influencias en el marco de la trama Koldo de adjudicaciones irregulares, pilló a muchos antiguos compañeros a contrapié.

Es imposible medir hasta qué punto esa fuga de talento, en un clima de desconfianza interna, debilitó el músculo de una entidad clave para la seguridad ferroviaria. Lo que sí parece claro, a la luz de las investigaciones publicadas esta semana por EL PERIÓDICO, es que Adif se ha convertido en un pozo sin fondo reputacional para el Ministerio de Transportes; un foco de erosión constante que no deja de provocarles dolores de cabeza al Gobierno. Ahí están, sin ir más lejos, las críticas de la consellera de Territori, Sílvia Paneque, que denunció públicamente el ninguneo de Adif a la Generalitat.

El contraste entre los recursos dispuestos por Adif en los últimos años y la grave crisis del sistema ferroviario es absoluto. Ha sido el mayor receptor de fondos europeos -más de 4.325 millones- y, aun así, los usuarios están sufriendo un servicio que se cae a pedazos. Y, además, la UCO de la Guardia Civil rastrea una veintena de contratos de la empresa bajo sospecha de amaños vinculados a la trama Koldo. El impacto de todo ello es demoledor. En un sistema tan sensible como el ferroviario, cada obra, cada tramo de vía y cada decisión no puede estar salpicada por la duda; y Adif, a día de hoy, destila lo contrario a la confianza.

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