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Opinión | GATO ADOPTIVO

El precio de desgastar a Sánchez

Jorge Azcón y Alberto Núñez Feijóo, el domingo en Calatayud.

Jorge Azcón y Alberto Núñez Feijóo, el domingo en Calatayud. / Javier Belver / EFE

El 25 de octubre, la presidenta de Extremadura, María Guardiola, disolvía el parlamento regional y convocaba elecciones con el argumento de que la región estaba “bloqueada” ante la imposibilidad de aprobar los Presupuestos. “Hacer perder el tiempo a los extremeños es una irresponsabilidad”, dijo entonces. Tres meses después del adelanto electoral y transcurridas seis semanas desde que los extremeños pasaran por las urnas, no hay fecha para su investidura como presidenta ante la falta de acuerdo entre PP y Vox; las elecciones hundieron al PSOE y dispararon a Vox, pero no despejaron el camino de la gobernabilidad, ya que los populares sólo crecieron en un diputado.

El 15 de diciembre, el presidente de Aragón, Jorge Azcón, firmaba el decreto de disolución de las Cortes y convocaba elecciones anticipadas, que se celebrarán el próximo domingo. Como su compañera extremeña, Azcón lo justificó por el bloqueo político de no poder aprobar los Presupuestos de 2026. “Estar sin presupuestos no es gobernar”, proclamó Azcón, que reclamó a los aragoneses que de las urnas surja un “Gobierno fuerte”. El problema para Azcón, como ya le sucedió a Guardiola, es que los sondeos indican que los aragoneses no están por la labor de dar la mayoría al PP: se desplomará el PSOE y dará un salto Vox, pero los populares apenas mejorarán sus resultados y, como pasó en Extremadura, se quedarán lejos de la absoluta a la vez que aumentará su dependencia del partido de Abascal.

Los domingos electorales diseñados en Génova -faltan Castilla y León, que votará en marzo, y Andalucía, que lo hará antes del verano- pretendían visualizar la debilidad del Gobierno, erosionar territorialmente al PSOE y preparar el terreno para las generales. Pero la consecuencia de esta estrategia, además del imparable ascenso de Vox, que en el PP daban por descontado, es que se ha supeditado la estabilidad de las autonomías a los cálculos electorales de Génova. Extremadura vive en la interinidad; Aragón lo hará a partir del lunes. Es el precio de desgastar a Sánchez para aupar a Feijóo.

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