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Opinión | Ágora
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La 'anomalía Viladecans': una ciudad comprometida con el clima

La Misión Climática de nuestra ciudad es el ambicioso compromiso para lograr la neutralidad de carbono en 2030 y emisiones negativas para 2050

Viladecans apuesta por los tejados solares para mejorar en energía verde y comunitaria

Plaza Europa de Viladecans.

Plaza Europa de Viladecans. / Ayuntamiento de Viladecans

Barcelona, Madrid, Sevilla, València, Valladolid, Vitoria-Gasteiz, Zaragoza, y desde julio, Bilbao y Viladecans. Son las 9 ciudades españolas que forman el grupo del centenar de ciudades europeas que han elaborado sus Contratos Climáticos de Ciudad (CCC), que es la herramienta central de la Misión Europea de Ciudades, un programa de la Unión Europea para conseguir 100 ciudades climáticamente neutrales para 2030.

De entre este grupo de ciudades, capitales de provincia, de comunidades autónomas e incluso, del Estado, Viladecans llama la atención, como una anomalía (positiva): ciudad pequeña, metropolitana, no capital de provincia, y de hecho ni siquiera de la comarca donde se encuentra. En ciencia las anomalías siempre han sido motor de transformación, de cambios de leyes, causa de nuevos modelos y teorías científicas, de cambios de paradigma.

Las anomalías en la posición de Mercurio llevaron a Einstein al planteamiento de la teoría de la relatividad general, sin la cual nuestra sociedad tecnificada no funcionaría; las anomalías de la órbita de Urano fueron claves para el descubrimiento de Neptuno; el punto 'molesto' en los espectros de la luz de las estrellas indicó la existencia del helio de las estrellas; la física cuántica no nace hasta que Planck no indaga aquel punto anómalo que aparecía en algunas frecuencias de la radiación de emisión del cuerpo negro.

Para Viladecans, 2025 fue muy especial desde el punto de vista de todo aquello relacionado con el clima. Ha sido el año de su capitalidad europea como ciudad verde de menos de 100.000 habitantes, la Green Leaf 2025, sello competitivo que consiguió dos años antes en Tallin, ante la Comisión europea y de unas decenas de ciudades contrincantes. Uno de los puntos fuertes de este sello es su compromiso y trabajo para lograr la neutralidad de carbono en 2030, o lo más cerca posible, bajo la metodología de trabajo de las misiones EU, creando su propio modelo de trabajo, basado en las palancas 5E (electrificación, energía renovable, eficiencia, economía circular y encapsulamiento de dióxido de carbono)y, que incluso ha sido capaz de publicar en revistas académicas.

La Misión Climática de Viladecans es el ambicioso compromiso para lograr la neutralidad de carbono en 2030 y emisiones negativas para 2050, reduciendo los gases de efecto invernadero mediante la innovación urbana, la energía renovable, la adaptación al cambio climático y la implicación de ciudadanos y empresas.

Pero no es suficiente con reducir las emisiones de CO₂ de la atmósfera sino que también hay que capturar y retirarlo del aire. Y en esto el arbolado urbano es esencial. La metodología para cuantificar la capacidad de carbono del arbolado urbano ha sido también una actividad pionera desarrollada por los aliados de la misión: la academia (Universitat Politècnica de Catalunya), la administración (ayuntamiento de Viladecans) y la ciudadanía organizada (las escuelas), impulsando un proyecto de ciencia ciudadana que ha sido reconocido como buena práctica europea, que nuevamente ha sido publicado en revistas científicas, y que tiene la ambición de establecer el método para la cuantificación de la captura del CO₂ de la atmósfera urbana. Y con la hoja de ruta de la naturalización como uno de los ejes de transformación urbana, de forma pionera este 2025 finalizó la primera despavimentación de una plaza dura (plaza de Saint Herbain) y su transformación en un bosque urbano. La declaración de Viladecans de octubre de 2022 ha llegado también a este 2025, teniendo la hoja de ruta para implantar la regla 3-30-300 en la ciudad, que indica que, como mínimo, desde cada domicilio se tienen que ver tres árboles, que cada barrio del municipio tenga al menos un 30% de masa arbórea y que el vecindario tenga un espacio verde a menos de 300 metros de su casa.

La conclusión del año 2025 fue de la mejor manera, acogiendo la celebración del congreso nacional de medio ambiente, CONAMA, primera vez que se realiza en una ciudad no capital de provincia. El eslogan del congreso fue “Conecta, actúa y transforma: el cambio empieza en tu ciudad”.

Conecta: en Viladecans se conectaron disciplinas científicas, ejes, temas, problemas, soluciones, experiencias, metodologías… pero también personas, unas 800 de todo el Estado que pasaron por Viladecans en dos días y medio, e instituciones de diferente rango: estatales, autonómicas, provinciales, locales, políticas, científicas, ONG’s.

Actúa: la ciencia hace décadas que lo sugiere. Hay un punto de no retorno para que el sistema atmosférico sea irreversible, y el nuevo equilibrio climático nos lo ponga difícil como sociedad, aumentando la desigualdad y las inversiones de adaptación a niveles estratosféricos. Hay que aterrizar las ideas y acelerar los proyectos de adaptación, resiliencia y lucha contra el cambio climático.

Transforma: cambiar, sobre todo la mirada política y de la sociedad. Reconocer que, por muy duro que suene, hay proyectos que no tienen cabida en el estado de emergencia climática actual; cada molécula de CO₂ emitida hoy estará siglos en la atmósfera hasta que sea fijada por los sistemas biológicos, contribuyendo al calentamiento que no deseamos. No es el mismo lograr la neutralidad climática con 450 ppm que con 500 o 700 ppm. Hay que escuchar a la ciencia para transformar de forma adecuada. Si el clima cambia, la ecología o el modelo energético no tendría que transitar, sino cambiar. El clima no transita, cambia, ¿por qué entonces, en vez de la transición ecológica, no hablamos y actuamos en pro del cambio ecológico? Esta es la transformación que necesitamos.

El cambio empieza en tu ciudad, sí. Y en Viladecans lo tenemos muy claro. Y así hace años que lo venimos trabajando. Y en 2025 afloraron buena parte de estas líneas de trabajo iniciadas hace años. Es apenas un punto de inicio, no final.

Las anomalías en ciencia han sido motor de cambio, de revolución. Ojalá la anomalía de Viladecans sirva para la transformación urbana que necesitamos como sociedad. Para doblar la curva de emisiones y hacer frente a la nueva realidad climática.


Teniente de alcaldesa del ayuntamiento de Viladecans. Profesor agregado del departamento de Física de la UPC.