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Opinión | Era post-Maduro
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¿Quién gobierna Venezuela?

La amnistía inicia una transición en el país sudamericano pero no sabemos si la decisión es fruto de la presión del autoproclamado presidente “interino” Trump o del pragmatismo de la “encargada” Delcy, que empieza a marcar un horizonte diferente

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez / PRESIDENCIA DE VENEZUELA EN TELEGRAM

El anuncio de la presidenta “encargada” de Venezuela, Delcy Rodríguez, de conceder una amnistía general a todos los presos políticos desde que Hugo Chávez llegara al poder, es sin duda una buena noticia. Lo es para quienes se han batido contra la deriva totalitaria del régimen bolivariano desde diferentes trincheras durante casi tres décadas pagando muchos de ellos con la represión y la cárcel y debería serlo para quienes con buena parte de los recursos del país salieron a la diáspora desde donde mantienen un discurso radical. Pero puede que los beneficios acaben también siendo una tabla de salvación para el propio régimen. Porque la ley para devolver la libertad a toda la sociedad civil podría convertirse en un manto de impunidad del aparato represivo, como pasó en España durante la transición.

Chávez gobernó con mano de hierro, pero su legitimidad era tal que no le hicieron falta cientos de presos políticos, le bastó con detener a los más señalados para controlar el poder. Maduro en cambio, con una legitimidad cuestionada, incluso dentro de su propio régimen y con unas elecciones falseadas, hizo de la prisión y la tortura su principal estrategia para someter a la oposición. Ambos convirtieron el país en un cuartel. La amnistía inicia una transición. Pero ¿Hacia dónde? No sabemos si la decisión es fruto de la presión del autoproclamado presidente “interino” Trump o del pragmatismo de la “encargada” Delcy, que empieza a marcar un horizonte diferente. Porque no es la única maniobra de un régimen que con la detención de Maduro parece abocado al cambio. Los años de corrupción han debilitado todas las instituciones y especialmente al ejército, el pilar del régimen totalitario. Los hermanos Rodríguez han empezado a purgar a los militares, nombrando a gente de confianza. Y con la libertad que conlleva la amnistía, la oposición puede organizarse. Con el ejército en horas bajas, un presidente interino en Washington y una presidenta encargada en Caracas, para intuir una transición, empieza ser urgente saber quién gobierna Venezuela.

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