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Opinión | Arte
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Museos de Barcelona

De entre los museos grandes de la ciudad, escojo tres: Cosmocaixa, MNAC y MACBA

La Generalitat aún confía en que se imponga "la razón científica" para evitar poner en riesgo las pinturas de Sijena

Carmen Thyssen 'abre' su museo en Barcelona para que los estudiantes de arte se despidan del cine Comedia

Performance en el MACBA con motivo de su 30 aniversario

Performance en el MACBA con motivo de su 30 aniversario / Jordi Cotrina

Barcelona cuenta con un cuarto de millar de museos y galerías de arte. Tripadvisor registra 258 en su entrada en la red, coincidente con el título de este artículo.

De entre los museos grandes, escojo tres. En primer lugar, el 'Museo de la Ciencia CosmoCaixa', en Isaac Newton, 26, está en línea con los clásicos museos homónimos europeos, como el 'Deutsches Museum', Múnich, el 'Science Museum', Londres, o la 'Cité de Sciences et de L´Industrie', París.

CosmoCaixa aconseja planificar la visita, según sea para el público en general, familias, grupos o escuelas. Mi ámbito preferido es 'El bosque inundado', una recreación de la selva amazónica, el mayor bosque tropical del mundo. Allí intentamos identificar las distintas especies que lo habitan. Nos piden compostura, respetar el entorno único y los animales del bosque, así que, por un momento, habremos de moderar nuestra deriva ancestral al bullicio, a dar voces. Los clientes de CaixaBank y los menores de 16 años entran gratis, pero los demás han de pagar ocho euros, en ningún caso malgastados. Como en todos los museos modernos, ya no se trata solo de exhibir objetos, sino de involucrar al visitante en el descubrimiento y exploración en centros comunitarios de educación STEM (acrónimo de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, en inglés), así como de abordar cuestiones globales, tales como el cambio climático. Además, este verdadero hotel de la ciencia ofrece un auditorio y salas polivalentes, equipadas para albergar todo tipo de eventos.

Mi segunda elección es el MNAC, Museu Nacional d´Art de Catalunya, en el Palau Nacional, Montjuïc. Su historia, más que secular y atormentada, refleja la de nuestro país para bien y para mal. Hoy, su paradigma es el conflicto con Aragón sobre las pinturas murales de la sala capitular del monasterio de Santa María de Sijena, Huesca, del siglo XIII. En julio de 1936, el edificio fue arrasado e incendiado por elementos locales y milicias republicanas procedentes de Catalunya. Josep Gudiol Ricart (1904-1985), arquitecto e historiador del arte, se las ingenió para rescatar lo que quedaba de las pinturas murales, las cuales acabaron depositadas en lo que hoy es el MNAC y que han sido objeto de largos pleitos. Hoy sigue pendiente su vuelta a Sijena, pero por poco tiempo. Todavía pueden verlas en Barcelona. Y en el MNAC, hay mucho más que ver.

La tercera es el MACBA, Museu d´Art Contemporani de Barcelona, en El Raval, que ha cumplido treinta años. El edificio es una obra magnífica de Richard Meier (1934), premio Pritzker, uno de los mejores arquitectos del mundo, hoy en apuros por denuncias de acoso sexual. La colección, integrada por más de 5.000 obras creadas desde finales de la última década del siglo pasado hasta la actualidad, requiere varias visitas, pero valen mucho la pena. Dejo una pregunta en el aire, esta es, si la cultura cosmopolita de la Barcelona del alcalde Maragall que hizo posible el MACBA pervive hoy, o si, por el contrario, nos hemos ido encerrando en nosotros mismos.

Hay muchos más museos de interés. Por ejemplo, los dedicados monográficamente a la obra de un solo artista (por ejemplo, Miró, Picasso, Tàpies), o los que resguardan colecciones privadas de primer nivel (Hospital de Sant Sever), los políticamente incorrectos (Hash Marihuana & Hemp Museum, Museo Erótico), los malogrados (Museu de l´Art Prohibit, cerrado indefinidamente), o los que penden de decisiones urbanísticas de calado, como el proyecto de un Museo Carmen Thyssen para Barcelona. Este, liderado por un fondo de inversiones, ocuparía el Espacio del Palau Marcet, el viejo Cine Comedia, entre el paseo de Gràcia y la Gran Via, pero elevaría el techo disponible e incluiría un cuarto de hectárea de oferta comercial. La polémica está servida, al menos durante un año más. No empeoraría la ciudad ni sus museos. A ver.

No quiero acabar sin referirme a los museos para los niños (Fundesplai, 16 museus ideals per a nens i nenes, como el Museu de la Xocolata, carrer Comerç 36), a los diminutos (El Museu Més Petit del Món, Gràcia, incomparable creación de Noemí Batllori, en Gràcia), o, finalmente, al Museu d´Història de Barcelona, MUHBA, en la plaza del Rei, sobre el pasado fascinante de esta maravillosa ciudad.

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