La salud del president: un debate incómodo
Trece días después de su hospitalización, cabe preguntarse si sigue siendo conveniente este exagerado apagón informativo alrededor de la máxima autoridad del país
Salvador Illa sale del hospital y continuará en casa con el tratamiento médico

Salvador Illa / MANU MITRU
Buenas noticias: el president Illa sale por fin del hospital y continuará el tratamiento desde casa. Lo primero que debemos hacer es felicitarnos por el buen comportamiento de la sociedad catalana respecto a su enfermedad, políticos incluidos. La oposición ha respetado escrupulosamente su intimidad, ningún medio ha filtrado imágenes y se ha dejado que los médicos trabajaran con discreción. En plena crisis de Rodalies, el grueso de los ataques políticos ha sabido diferenciar perfectamente entre la política (PSC) y la persona (Illa). Ha habido alguna excepción en las redes, pero ocuparse de las barbaridades que se dicen en este inframundo sería como darle importancia a Forocoches. Cabe añadir que el comportamiento del presidente en un hospital público ha sido impecable, rechazando cualquier trato de favor, como, por otra parte, no podía ser de ninguna otra manera. Hasta aquí, todo perfecto. Sin embargo, trece días después de su hospitalización, cabe preguntarse si sigue siendo conveniente este exagerado apagón informativo alrededor de la máxima autoridad del país. En medio de una de las crisis más agudas que ha atravesado cualquier gobierno catalán en la última década, con el transporte al borde del colapso, no parece que lo más tranquilizante sea optar por este 'black out' informativo absoluto.
No se trata para nada de poner en duda el sagrado respeto a la intimidad de cualquier enfermo. Pero no estamos ante un paciente cualquiera ni ante un momento cualquiera. En medio del caos ferroviario, la ausencia de información puede convertirse, sin quererlo, en un mensaje político. ¿No hubiera sido más prudente enseñar, por ejemplo, una fotografía del president despachando con un 'conseller'? ¿O, simplemente, redactar un tuit desde su cuenta? ¿O quizás optar por difundir pequeñas interacciones, aunque fuera a cuentagotas, para evitar al menos dar esta sensación de vacío en unos días tan críticos? Se dirá, con razón, que si el presidente del país se toma una baja por problemas de salud, se normaliza la imagen de los políticos y ayuda a que mucha gente los vea como personas de carne y hueso, que tienen que gestionar problemas tan reales como el resto de la gente. Bien. Pero la pedagogía debe ser compatible con la protección del cargo y la imagen de un gobierno, hasta si me apuran de un país, en los días más aciagos que se recuerdan respecto a sus infraestructuras. En pleno agosto, sin noticias relevantes, no hubiera habido debate. Pero cuando la red ferroviaria se cae literalmente a trozos y centenares de miles de personas quedan gravemente afectadas en su día a día, sin fecha por cierto de solución, la figura del president es algo más que un simple símbolo institucional. Nadie sugiere que Illa tendría que haber salido abruptamente de su baja e ir a trabajar diezmado. Solamente que estaría muy bien abandonar de una vez esta exagerada opacidad informativa y dejar de mandar mensajes equívocos sobre la capacidad de liderazgo de este Govern. Puede que sea un debate incómodo, pero por suerte ya somos mayorcitos, ¿no?
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