Óscar Puente sobre aguas turbulentas
El ministro no puede ocuparse de todo, deberían ponerle un ayudante que tenga a su cargo los trenes y del transporte, y que él se dedique a lo suyo, que son las redes sociales
El ministro Óscar Puente defiende el gasto en Rodalies: "Hemos invertido mucho, pero no es suficiente"

Lucía Feijóo PI STUDIO / FOTO: JOSÉ LUIS ROCA
Se está siendo muy injusto con el ministro de Transportes. Al fin y al cabo, y a pesar de lo que pueda sugerir su propio aspecto, Oscar Puente es humano, así que es normal que no pueda estar tuiteando, bloqueando a quien discrepe de él o de su jefe y ejerciendo en las redes de 'hooligan' del PSOE, y a la vez procurar por el buen estado de las infraestructuras ferroviarias. Ni siquiera Óscar Puente puede ocuparse de todo, deberían ponerle un ayudante que tenga a su cargo los trenes y del transporte, y que él se dedique a lo suyo, que son las redes sociales. Lo primero es lo primero.
Pedir la dimisión de alguien que desde el primer momento ha ejercido ejemplarmente su labor en las redes, sin importarle cuántas horas dedicaba a ello y conectándose incluso en días festivos sin exigir cobrar horas extraordinarias ni dietas, es rastrero y ruin, y muestra la cara más sucia de la política. Obligarle, además, a comparecer en el Senado, raya ya el sadismo, puesto que mientras está respondiendo a las preguntas de sus señorías, el ministro no se puede desempeñar como tuitero. Tal vez en el mismo instante en que un senador le interpela por una tontería como los años que lleva la red ferroviaria sin revisarse a fondo, un desconocido ciudadano de Torrelavega está insinuando en Twitter que hay corrupción en el PSOE, y es ahí donde debería estar Óscar Puente, señalándolo, insultándolo y acto seguido bloqueándolo, y no en el Senado perdiendo el tiempo.
Nadie puede ni siquiera imaginar lo duros que fueron para Óscar Puente los días siguientes al accidente ferroviario. Encerrado en su despacho, no tenía ni un solo minuto de tranquilidad para profesar su trabajo.
-Señor ministro, perdone que le moleste, pero nos acaban de comunicar que ha sido hallado otro cadáver entre los restos de un vagón.
- ¡Déjame en paz! ¿No ves que estoy respondiendo a un 'youtuber' que ha colgado en las redes una crítica a Pedro Sánchez?
Es normal que, con tanta interrupción y tanta llamada telefónica, la labor tuitera del ministro se resintiera, -ya hemos dicho que es humano, aunque es bueno recalcarlo, por si las dudas- pero no creo que sea motivo suficiente para llamarlo a comparecer en el Senado. Los grupos de la oposición deberían ser comprensivos, nadie es capaz de mantener el mismo ritmo ni el mismo ingenio en Twitter si cada dos por tres le fastidian porque los trenes no van a la hora o descarrilan o chocan entre ellos o están obsoletos, así no hay manera. Esta vez ha sido por culpa del último accidente, pero nadie crea que la vida del ministro era plácida hasta entonces.
-Señor ministro, ¿no deberíamos revisar el estado de las vías? Algunas llevan ahí desde su inauguración.
- ¡Déjate de vías! ¿Has visto lo que publica este periódico digital sobre el hermano del presidente? Se van a enterar. Voy a inventarme un nombre para referirme a ellos y voy a colgarlo en las redes.
Tuitear no es sencillo, requiere toda la atención. Me refiero a tuitear profesionalmente, que es lo que hace Óscar Puente. Nadie puede pretender tuitear de manera ingeniosa y a la vez estar mirando las vías, hay que elegir. Si quieren a un ministro que se preocupe por los trenes, que escojan para el cargo a una vaca, esos animales sí que saben, hay que ver con qué atención observan pasar los ferrocarriles. Óscar Puente está a lo que tiene que estar, que es publicar en Twitter, ya está bien de exigirle tareas que van más allá de sus capacidades, ya basta de distraerlo con temas como el transporte y los trenes, que a él le importan un bledo.
Pruebe el lector a estar pendiente de Twitter a la vez que procura mejorar el sistema español de transportes, verá cómo es imposible, por eso los buenos políticos se caracterizan por saber delegar, son conscientes de que no pueden con todo a la vez y se rodean de buenos ayudantes. Nada más acceder al cargo de ministro, Óscar Puente hizo precisamente eso, delegó la revisión y el mantenimiento de las carreteras y de las vías férreas al azar, al destino y a los ángeles de la guarda, que algo deben saber de eso, de manera que él pudiera dedicarse a tuitear, que es lo que de verdad interesa a los ciudadanos. Y los muy desagradecidos ahora piden su dimisión.
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