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Opinión | En clave europea

Dependencias europeas excesivas de EEUU

La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo, António Costa, el pasado domingo durante su visita a la India.

La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo, António Costa, el pasado domingo durante su visita a la India. / EFE

La Unión Europea (UE) acumula excesivas dependencias de Estados Unidos más allá de la militar, que afectan a multitud de aspectos de la vida cotidiana y que convierten a los Veintisiete en vulnerables a las coacciones de Washington. Estas dependencias van desde el suministro de gas a las tarjetas de crédito Visa y MasterCard, pasando por el software con que funcionan las empresas, las instituciones europeas y nacionales y los teléfonos móviles, los servicios de correo electrónico y almacenamiento en la nube, los cables intercontinentales, las redes de satélites y hasta las bases de datos de ciberseguridad.

La actual crisis no resuelta sobre Groenlandia, el asimétrico acuerdo comercial impuesto a la UE y las amenazas del presidente Donald Trump de aranceles punitivos a Canadá por firmar un acuerdo comercial con China indican que Washington no vacila en coaccionar ni a sus aliados más próximos.

La Comisión Europea y el Parlamento Europeo comienzan a reconocer el peligro de esas dependencias, que podrían disparar el precio del gas (y el de la electricidad), bloquear Visa y MasterCard o paralizar la UE a través de sus programas informáticos norteamericanos. La jurisdicción extraterritorial norteamericana y la ya aplicada suspensión de los servicios de Microsoft a sancionados por EEUU muestran el riesgo a que se expone la UE, subraya un informe del Parlamento Europeo.

La contradicción de Francia

Algunos Estados, sin embargo, siguen haciendo lo contrario de lo que predican, como Francia. Pese a los discursos del presidente Emmanuel Macron sobre la independencia estratégica, su Gobierno ha aprobado la venta de la empresa LMB Aerospace (equipamiento esencial para aviones de combate, submarinos y portaviones) al grupo norteamericano Loar.

La UE ha sustituido su dependencia gasista de Rusia por la de Estados Unidos, pero con unos precios mucho más caros. En el cuarto trimestre de 2025, Estados Unidos ya suministraba a la UE el 39% de todo el gas importado fuera del Espacio Económico Europeo (EEE) y el 61% del gas natural licuado (GNL), detalla el informe del Instituto de Asuntos Internacionales Noruego, del neerlandés Clingendael y del alemán Ecologic. Esa dependencia crecerá mucho más cuando entre en vigor la prohibición de comprar gas a Rusia en 2027.

Esa dependencia del gas puede ser usada como arma por Washington para someter a la UE a sus dictados, destaca el citado informe de los tres institutos europeos y otro informe del británico Chatham House. En su Estrategia Nacional de Seguridad, Trump dejó explicito que usaría las exportaciones energéticas para proyectar poder. El secretario de Energía norteamericano, Chris Wright, y el Gobierno de Qatar enviaron en octubre una misiva a la UE en la que condicionaban el suministro de gas a que diluyera su legislación climática.

Alternativa a Visa y MasterCard

La presidenta de la comisión de asuntos económicos del Parlamento Europeo, Aurore Lalucq, ha hecho un llamamiento para crear un sistema de pagos europeo alternativo a Visa y MasterCard ante el riesgo de que Trump pueda bloquearlo. Tras crear el euro, la Comisión Europea y los Veintisiete renunciaron a forzar a la banca (que salvaron de la crisis) a crear una tarjeta de crédito europea, perpetuando así la dominación norteamericana.

En 2020, bajo presión del Banco Central Europeo (BCE) se lanzó la Iniciativa de Pagos Europea (EPI), pero ya no en forma de tarjeta sino como monedero digital. El proyecto se concretó en Wero, formado por bancos alemanes, franceses, belgas y neerlandeses, mientras que la banca española apostó por Bizum. Lalucq señala que Wero o Bizum no son suficiente alternativa a Visa y MasterCard y no garantizan la independencia europea en sistema de pagos.

Mientras Trump exige diluir la legislación digital europea para proteger a las compañías norteamericanas, eurodiputados de los diferentes partidos han pedido en una carta conjunta que el Parlamento Europeo que deje de transferir miles de millones de euros anuales fuera de la UE y abandone su sistema informático basado en Microsoft por alternativas europeas. El Parlamento Europeo, como la Comisión Europea y las administraciones públicas de numerosos estados de la UE, "funcionan con un software extranjero, que puede ser desactivado, monitorizado o convertido en arma política de la noche a la mañana", destaca el eurodiputado liberal Helmut Brandsätter. La vicepresidenta de la Comisión Europea, Henna Virkkunen, también ha reconocido que la dependencia europea en tecnologíapuede se utilizada como arma contra la UE".

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