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Opinión | Ágora
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El comercio de proximidad en Barcelona, un ejemplo para todas las ciudades europeas

Es un tipo de comercio de medida humana, donde la gente no solo sale a comprar sino que pasea, conversa con los vecinos y teje redes basadas en la confianza mutua

Barcelona, elegida primera Capital Europea del Comercio de Proximidad

La delegación barcelonesa, tras hacerse con la Capitalidad Europea del Comercio de Proximidad.

La delegación barcelonesa, tras hacerse con la Capitalidad Europea del Comercio de Proximidad. / Ayuntamiento de Barcelona

Barcelona se ha convertido en la primera Capital Europea del Comercio de Proximidad y, de este modo, en un ejemplo a seguir para todas las ciudades europeas.

Este reconocimiento se inscribe en nuestras prioridades políticas: el comercio europeo es clave para la competitividad, la ocupación, el refuerzo de nuestro modelo social, una digitalización centrada en las personas y la sostenibilidad.

El comercio de proximidad forma parte de nuestro ADN y define nuestras ciudades europeas, de medida humana, donde la gente no solo sale a comprar sino que pasea, conversa con los vecinos y teje redes basadas en la confianza mutua. Combina tradición e innovación.

El comercio local es, por lo tanto, un eje vertebrador de nuestras ciudades, el nervio de nuestros barrios. Barcelona, con ejes comerciales descentralizados desde Sants-Montjuic hasta San Martí o San Andreu, desde Ciutat Vella hasta Horta-Guinardó o Nou Barris, pasando por Les Corts, el Eixample, Gràcia o Sarriá-Sant Gervasi, ha demostrado liderazgo estratégico en crecimiento económico sostenible, su espíritu emprendedor, compromiso con el tejido social y su apuesta por una digitalización humanista.

La Capitalidad Europea del Comercio de Proximidad es una iniciativa impulsada por la fundació Barcelona Comerç y la federación Vitrines d'Europa. Ambas trabajan en apoyo del comercio local. El jurado de este premio de la Comisión ha valorado especialmente la capacidad de Barcelona de articular políticas municipales con el sector asociativo, así como las iniciativas para promover el comercio local, atraer talento y reforzar la vinculación con la comunidad y la identidad de los barrios. Como Capital Europea del Comercio de Proximidad, Barcelona asume la responsabilidad de ser una inspiración en materia de vitalidad comercial, sostenibilidad urbana y cohesión social.

Porque, más allá del estilo de vida europeo, el comercio minorista sigue siendo una pieza clave de nuestra economía. Con casi 30 millones de personas, es el mayor generador privado de ocupación de la economía europea. En Barcelona hay 61.000 comercios activos a pie de calle -21.000 de los cuales dedicados al comercio al por menor- y el sector genera 152.000 puestos de trabajo.

En Catalunya, los fondos Next Generation han contribuido a la modernización del comercio de proximidad con cerca de 15 millones de euros para impulsar las nuevas tecnologías, transformar los puntos de venta y mejorar la sostenibilidad y circularidad del pequeño comercio.

El apoyo al pequeño comercio es, pues, una apuesta por la competitividad y la prosperidad europea. La doble transición —digital y ecológica— solo será una realidad si llega también a los negocios de barrio: digitalización de procesos, uso de plataformas en línea, eficiencia energética de los establecimientos o logística sostenible.

En un momento en que Europa actúa para reforzar su independencia, proteger su modelo social y mejorar la competitividad, valorar y defender el comercio de proximidad es defender nuestro modelo europeo de convivencia y de prosperidad compartida.


Manuel Szapiro es director de la Representación de la Comisión Europea en Barcelona.