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Opinión | Debate público
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La boina de Pla y la de David Uclés

El joven escritor es de una generación que reclama en la universidad “espacios seguros” en los cuales no se pronuncie ni una sola palabra que les incomode

David Uclés, premio San Clemente: "Estoy muy unido a Santiago y a sus bibliotecas"

El escritor David Uclés hace días en Barcelona,.

El escritor David Uclés hace días en Barcelona,. / Lorena Sopena (Europa Press)

David Uclés es un tipo con boina que escribe libros. Hasta aquí, nada que objetar, Josep Pla también escribía al amparo de una boina, aunque esta de verdad y no de hípster, la desgracia para Uclés es que se parece a Pla solo en la boina y no en lo que está justo debajo de ella. Quiere decirse que usar boina no es malo, lo malo es tener la cabeza únicamente para sostenerla, que es lo que parece sucederle al flamante Premio Nadal.

Para dejar claro que es un hombre sencillo, en un reciente artículo, el escribidor Uclés desvelaba que, a pesar de la boina, en casa viste ropa cómoda, “sea de color ocre o azul Prusia”. Esos colores deben ser lo menos hípster y más ordinario del mundo, de ahí que el escritor y columnista remarque que es capaz de añadirlos a su vestuario solo si no ha de salir de casa y nadie lo ve. Los intelectuales como David Uclés visten de ocre o de azul Prusia donde los demás vamos en calzoncillos o en pijama, véase que hasta para quedarse en casa haciendo el perro hay clases. Uno, que no tiene de intelectual ni la boina, ni siquiera sabe qué colores son el ocre y el azul Prusia -tengo que investigar si todos los antiguos imperios tienen su propio azul, azul Otomano, azul Austrohúngaro y así-, conque difícilmente podrá nunca sentirse en casa como Uclés en la suya.

Uclés es joven, demasiado joven, de ahí la boina y los colores ocre y azul Prusia y de ahí, sobre todo, que haya renunciado a participar en unas jornadas sobre la Guerra Civil porque no le gustaban algunos de los ponentes. Uclés es de una generación que reclama en la universidad “espacios seguros” en los cuales no se pronuncie ni una sola palabra que les incomode, que propugna que se eliminen del lenguaje expresiones que puedan ofender a quien sea, y que exige que no esté permitido expresar una opinión si esta no coincide con lo políticamente correcto. Es lógico que solo quiera participar en jornadas donde todos sean como él, a poder ser con boina y todo. Hubo un tiempo en que los intelectuales de izquierdas no solo no rehusaban el combate ideológico con sus oponentes, sino que lo buscaban. Uclés, en cambio, es el perfecto ejemplo del nuevo izquierdismo que tanto daño está haciendo a la auténtica izquierda: el de quien, por cobardía o -más probablemente- por incapacidad, prefiere esconder la cabeza bajo la boina.

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