Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Para empezar

Verónica Carmona

No pasa solo en Ibiza

Unas obras.

Unas obras. / Jorge Jiménez / ECA

Hablar de vivienda es hurgar en una herida profunda. Quien se hipotecó y logró comprar una casa años atrás ya no tiene que vivir a merced de la avaricia de un casero. No es de extrañar que las caravanas hayan proliferado por toda Ibiza. Las hay relativamente asequibles y vivir en ellas permite, al menos, llegar a fin de mes con un sueldo medio. No se puede atajar el problema de los asentamientos chabolistas sin ofrecer antes una solución habitacional real a las muchas personas que se ven afectadas. La vivienda no es un problema local, es global, pero en Ibiza se agrava hasta extremos difíciles de sostener.

Estas pasadas Navidades estuve en Málaga, otra de las ciudades que, para desgracia de sus habitantes, se puso de moda tras la pandemia. Allí, las caravanas ya forman parte del paisaje, casi tanto como los espetos. Zonas nuevas y modernas conviven con estos nuevos vecinos que no pagan IBI y utilizan las papeleras como si fueran contenedores de basura. Arruinan las vistas y evidencian una cara muy distinta: la que no es progreso, ni riqueza, ni modernidad. Las viviendas de protección oficial se han convertido en el Santo Grial en boca de los políticos, pero ¿cuántas harían falta para sacar de la calle a todas las personas que malviven en ella? El alquiler debe volver a ser accesible para cualquier persona con una nómina de 40 horas semanales. De poco sirve perseguir caravanas con ordenanzas que limitan el tiempo que un vehículo puede permanecer aparcado en el mismo lugar. Es una medida hipócrita, una forma de quitarse el problema de encima. Solo falta que, en lugar de multas, dejen billetes de barco gratuitos en los parabrisas para invitar a la gente a marcharse de la isla.

Mi vecino, que se fue de Ibiza hace menos de dos años, intentó regresar recientemente con un trabajo de conductor de autobús y ha tenido que rechazar el puesto porque no encuentra vivienda. El Parador de Turismo de Ibiza destina nada menos que el 40% de sus habitaciones a alojar trabajadores. Suma y sigue.

Suscríbete para seguir leyendo

Fuente: Diario de Ibiza