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Opinión | Conflicto EEUU - Dinamarca
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El deshielo

Convertir Groenlandia en un escudo de defensa y ataque americano es el deseo irrefrenable de Donald Trump para hacerse con la isla, el problema es que sus amenazas no tienen ningún sentido.

Estos son los principales puntos del preacuerdo sobre Groenlandia anunciado por Trump

Archivo - Una mujer protesta en Groenlandia contra la presencia de EEUU

Archivo - Una mujer protesta en Groenlandia contra la presencia de EEUU / Europa Press/Contacto/Peng Ziyang - Archivo

Groenlandia se derrite a una velocidad de 280mil millones de toneladas de hielo que acaban vertidas anualmente en aguas del océano. Esta verdad dramática, consecuencia del cambio climático, es la que hace más estratégico este lugar en el mapa. Si en el pasado, EEUU creó al norte la base militar de Pituffik o Thule, -como se conocía anteriormente-, para controlar los posibles ataques de misiles soviéticos, que ya describían la trayectoria a través de la isla como la más corta para impactar en territorio americano, ahora el objetivo es doble, porque la amenaza no solo viene por aire, en nada llegará por mar. A esta velocidad de deshielo en una década será posible navegar cerca del polo norte cruzando el océano ártico. La ruta más corta entre Moscú y Washington y también entre Europa y China. Esa es la realidad detrás de tanto hielo. Es verdad que también hay gas y minerales raros, pero lo que cuenta es la posición.

Convertir la isla en un escudo de defensa y ataque americano es el deseo irrefrenable de Donald Trump para hacerse con la isla. El problema es que sus amenazas no tienen ningún sentido. Por un lado, porque desde Dinamarca y Groenlandia han repetido que la base militar sigue siendo americana y pueden potenciar su defensa desde ahí sin necesidad de invasión. Por otro y eso es más preocupante, porque Groenlandia es miembro de la OTAN, una alianza que frente a cualquier amenaza en su territorio movilizaría ejércitos de 32 países, incluidos algunos tan meridionales y distantes como Turquía. Eso es lo que empezaron a demostrar la semana pasada Alemania, Reino Unido o Francia, enviando tropas ¿Para qué sirve la Alianza si no es para defender a sus miembros? La furia de Trump por este gesto le animó a mostrar nuevos aranceles, el problema vino cuando la economía global mostró síntomas de fatiga sobre la fiabilidad de EEUU y el capital empezó a retraerse en sus mercados. El horizonte existe también para los más poderosos y aunque el tema no ha acabado, de momento Trump tiene que recular. ¿Será el inicio del deshielo?

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