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Opinión | GATO ADOPTIVO

Lección contra la máquina de la desinformación

Imagen aérea del estado en el que quedó uno de los trenes accidentados.

Imagen aérea del estado en el que quedó uno de los trenes accidentados. / Guardia Civil

El trágico accidente de Córdoba nos recuerda, como hizo hace poco más de un año la DANA, nuestra vulnerabilidad. Pero también ha servido, como ocurre en tantas catástrofes, para confirmar que, en situaciones límite, somos un país profundamente solidario. El ejemplo que el domingo por la noche dieron los habitantes de Adamuz y de otros municipios cercanos al siniestro ferroviario nos reconcilia con nosotros mismos.

También las instituciones han sabido estar a la altura. Tiempo habrá para exigir responsabilidades y evaluar qué ha fallado y por qué, pero ante escenarios como los vividos en las últimas horas la respuesta debe ser serena, sólida y coordinada. Es la forma de transmitir sosiego a la ciudadanía en un momento de zozobra y dolor. Y así ha sido hasta ahora: se priorizó la atención a las víctimas y la gestión de la emergencia; los equipos de rescate, bomberos y sanitarios se desplegaron con rapidez y eficacia; se activaron los protocolos con prontitud y se movilizaron los recursos necesarios. Que los responsables políticos comparecieran con rapidez y regularidad, dejando a un lado los reproches, fue un ejemplo.

Por eso indigna especialmente que, en un momento así, algunos elijan el camino más ruín: el del oportunismo. En plena crisis, una formación política se sumó con entusiasmo a la maquinaria de la desinformación que, como en otras ocasiones, se activó apenas se conoció el fatídico choque en Córdoba. Vox volvió a demostrar que su primer impulso no es ayudar ni acompañar, sino convertirse en un agitador más.

Los mensajes difundidos en las primeras horas por su líder, Santiago Abascal, y por destacados miembros del partido, como Hermann Tertsch o José María Figaredo, siguieron ese patrón. Hacer política a golpe de señalamiento, desinformación y polarización siempre es inadmisible; hacerlo, además, ante una tragedia como esta, con el único objetivo de erosionar la confianza de la ciudadanía en las instituciones públicas, resulta absolutamente inaceptable.

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