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Opinión | Extrema derecha
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La corrosión social

Las redes son las grandes aulas de la ultraderecha. En ellas, no solo busca captar y fidelizar a votantes, sino corroer las condiciones sociales y éticas

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Abascal vincula ya la tragedia de Córdoba al "colapso de un Gobierno mafioso"

El presidente de Vox, Santiago Abascal, en Sos del Rey Católico.

El presidente de Vox, Santiago Abascal, en Sos del Rey Católico. / VOX.

Una joven bellísima y sonriente declara en redes: “Soy Feliz. Soy Cristiana. Soy Española. Como Jamón. Voto a Vox”. Basta con ver una vez esta publicación para que, como el milagro de los panes y los peces (y con ayuda del algoritmo), la mujer se convierta en una auténtica legión de jovencísimas y bellísimas patriotas que prodigan su arrobado amor a Vox. Y no están solas. Un reportaje de la cadena SER ha puesto el foco en cientos de cuentas sexuales que simulan ser mujeres españolas que andan buscando “un macho de Vox”. Ni unas ni otras son reales. Son personas-'fake' creadas con IA. Si la versión recatada busca alimentar los valores conservadores, la versión erótica ahonda en la sumisión de las mujeres y ensalza el machismo y una falsa sensación de dominio en los chicos jóvenes.

Las redes son las grandes aulas de la ultraderecha. En ellas, no solo busca captar y fidelizar a votantes, sino corroer las condiciones sociales y éticas. El objetivo es la normalización del extremismo y la exclusión. El lenguaje es munición para su propósito. No es casualidad que, después del asesinato de Renee Good en Minneapolis, los seguidores de Trump hayan impulsado en redes el término AWFUL. Su significado como palabra completa es ‘horrible’, pero también es el acrónimo de ‘Mujer Liberal Urbana y Adinerada’: el nuevo grupo en la diana ultra.

Tampoco fue casualidad que Santiago Abascal aprovechara los primeros momentos de la tragedia ferroviaria para criticar al Gobierno, porque “nada funciona bajo la corrupción y la mentira”. O que Sílvia Orriols y su pelotón de seguidores y bots acusaran a Salvador Illa de ser un privilegiado en su atención hospitalaria. El president estaba en la UCI y aún sin diagnóstico, pero consideraron que era el momento de exhibir una insólita falta de empatía. Mantener una base moral es esencial para la democracia. Cuando ciertos políticos trabajan para quebrarla saben lo que buscan. La historia demuestra qué rápido y qué fatalmente pueden cambiar las actitudes y las creencias de la gente común.

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