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Opinión | Trump y Europa
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¿Chantaje imparable?

La visita simbólica y televisada de los líderes europeos a Groenlandia podría acentuar la repulsa de la opinión americana y forzar al presidente a rectificar

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Trump impone aranceles adicionales del 10% a Dinamarca y los otros siete países europeos que han aprobado enviar tropas a Groenlandia

Bessent: la ayuda para Argentina es un plan de estabilización y "no un rescate financiero"

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Scott Bessent, el secretario del Tesoro, es el más rico, el más inteligente y el más independiente -empezó a hacer su fortuna con Soros, la bestia negra de Trump- del Gobierno republicano. Siempre ha respaldado a Trump, pero también lo ha “pragmatizado”, al hacerle admitir que el mundo real no es el de sus deseos. Le moderó cuando lanzó la guerra de los aranceles y ha intentado suavizar los choques con Powell y la Reserva Federal. De quienes rodean a Trump es el más próximo al mundo financiero. ¿El mejor 'trumpista, porque tendría vida sin Trump?

Por eso hay que analizar lo que ha argumentado tras que el sábado Trump elevara los aranceles el 10% a los países (Alemania, Francia, Gran Bretaña, Suecia, Noruega, Finlandia, Holanda) que han enviado unos pocos soldados a Groenlandia en solidaridad con Dinamarca. Y tras que los países europeos analizaran (con poca unidad) serias medidas de retorsión bajo la idea -esta si común- de “ni queremos abandonar a Dinamarca ni vamos a rendirnos”.

Bessent ha dicho dos cosas. Una, “el presidente ha decidido que Groenlandia sea parte de América porque Europa es demasiado débil para defenderla”. Pero, ¿no nació la OTAN para garantizar la defensa de sus países miembros y no es Dinamarca un país de la OTAN? Bessent sabe que Trump no tiene ninguna razón, pero no hay que contradecirle hasta que él mismo vea que -proclamando un gran triunfo- debe hacer marcha atrás.

Pero el segundo argumento tiene más fondo: “Los europeos acabarán entendiendo que necesitan nuestra protección. ¿Qué pasaría en Ucrania si América le retirara su ayuda? Todo se hundiría”. O sea, ¿Ucrania tendría que rendirse? ¿Putin podría invadir algún otro país? ¿Cómo viviría luego Europa en libertad y seguridad? El chantaje es claro. O Europa cede, o deberá espabilarse sola para defender a Ucrania y para coexistir con Putin.

¿Qué hacer? El choque militar es imposible. La guerra comercial ni es conveniente ni hace la unidad porque Alemania, el primer PIB de la UE, necesita exportar a América. Timothy Garton Ash, gran analista, sugiere que Starmer, Macron, Merz y Carney (primer ministro de Canadá), junto al presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, viajen a Groenlandia. Razona que la televisión es la muy poderosa segunda lengua de Trump y cuando constate que los americanos verán en pantalla el gesto europeo puede hacer marcha atrás. Como ahora en Irán.

Trump quiere Groenlandia para mostrar que América vuelve a ser grande. Pero no todos los senadores apoyan violar el derecho internacional. Y según una encuesta de la CBS, el 86% de los americanos, contra el 14%, no apoyan el uso de la fuerza en Groenlandia. Quizás sí que la presencia conjunta de los líderes europeos en Nuuk le hiciera cambiar de idea.

Y en noviembre hay elecciones a la Cámara de Representantes. Trump teme perderlas y convertirse así en un “pato cojo”. Ya no podría actuar como el amo del mundo. Veremos cómo reacciona esta semana en Davos.

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