Opinión | GATO ADOPTIVO
Sumar y la parábola del piso de estudiantes

Yolanda Díaz, en el Congreso de los Diputados / José Luis Roca
Sumar se parece a ese piso de estudiantes al que todos llegaron con ilusión, se repartieron las baldas de la nevera y pusieron etiquetas con su nombre, pasaron noches debatiendo el futuro entre birras y pizzas, y se sintieron invencibles mientras duró la juerga. Pero llegó el día después y las facturas empezaron a apretar, el casero, en este caso el PSOE, no renegoció el alquiler y, de pronto, se miraron y descubrieron que nadie sabía cocinar, que las normas nunca se escribieron y que ya no hacía gracia fingir una comuna cuando cada cual guardaba el yogur caducado con su nombre en rotulador. La fiesta terminó, toca madurar, poner reglas y hacer hogar... o estirar la convivencia hasta el desahucio electoral.
Con otras palabras, el diagnóstico de IU es igual de demoledor. Antonio Maíllo constata en el informe político que presentará este sábado que Sumar, tal y como está, no sirve para aglutinar a las fuerzas a la izquierda del PSOE. Pide dejar de poner parches, más democracia interna, primarias abiertas y un acuerdo programático que reabra la puerta a Podemos. En la práctica, es el acta de defunción del piso de estudiantes de Yolanda Díaz.
Sumar nunca pasó de ser un artefacto electoral alrededor de un liderazgo. No había reglas claras ni órganos estables ni un método transparente para confeccionar las listas, más allá de las filias y fobias de la cúpula. No había una identidad propia al margen de las marcas locales. Todo se quedó en una campaña permanente. Los malos resultados pesan; la fragmentación, también. Las encuestas sitúan en torno al 6% a Sumar y entre el 3% y el 4% a Podemos, lejos del músculo conjunto de 2023. Y en territorios como Extremadura, donde la izquierda alternativa ha orillado la marca Sumar, se observa un rendimiento prometedor.
Maíllo ha puesto el dedo en la llaga. Sumar ha quedado atrapada entre la abstención y el voto útil al PSOE. Nació para no ser un apéndice socialista y ha acabado siéndolo. La refundación, con otro nombre, primarias y puertas abiertas, sin vetos, es su posibilidad de sobrevivir.
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