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Presidente imprevisible

La reunión del lunes entre Sánchez y Feijóo es la última oportunidad para acordar una política exterior ante las amenazas de Trump a Groenlandia y a la Unión Europea

Groenlandia y Dinamarca reconocen que persisten los "desacuerdos fundamentales" con Trump tras la reunión en Washington

Italia considera "un chiste" la misión militar europea en Groenlandia: "¿A qué van? ¿De excursión?"

Trump amenaza con aumentar aranceles a países que no lo apoyen en conquistar Groenlandia

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La extrema locuacidad de Trump sobre Venezuela, Irán, Groenlandia… ha eclipsado algo muy relevante. La semana pasada el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, nombrado por Trump en su primer mandato, afirmó que la investigación criminal que el departamento de Justicia ha abierto contra él solo se debe a la irritación de Trump porque el banco central americano no ha bajado los tipos de interés con la sumisión que quiere el presidente. De inmediato, los expresidentes vivos de la Fed se solidarizaron con Powell. Y luego un grupo de presidentes de bancos centrales -empezando por la presidenta del BCE y el del Banco de Inglaterra- respaldaron a Powell y afirmaron que una política monetaria solvente, y por tanto independiente, es básica para la buena marcha económica. La Fed no debe ser mangoneada como han hecho políticos autoritarios de países emergentes, como Turquía.

Y esta semana, el jefe de inversión de Pimco, un gran fondo americano que gestiona 2,2 billones de dólares, ha anunciado que van a diversificar su cartera, reduciendo el peso de los bonos americanos, por precaución ante la imprevisibilidad de Trump. Y lo cierto es que el dólar está dejando de ser la moneda refugio (se devaluó un 10% el 2025) mientras que el oro no deja de revalorizarse y ya ha alcanzado el récord de 4.616 dólares por onza, más del doble que el 1 de enero de 2025.

Trump es caprichoso e imprevisible. Por eso hay un serio riesgo de que se apodere de Groenlandia, isla autónoma de Dinamarca, un país de la OTAN y de la UE. Y no tiene ninguna razón sólida. La seguridad de Groenlandia la debe garantizar la OTAN y las tierras raras pueden ser fruto de una negociación comercial. Y si Trump lo acaba consumando, la OTAN habrá perdido toda su credibilidad. ¿Cómo fiarse de su protección frente a Putin, cuando América viola la soberanía de un aliado de la OTAN?

Macron lo ha explicitado, Europa no puede rendirse y debe solidarizarse al máximo con Dinamarca para intentar que el presidente americano -que es voluble, como se ha visto con las amenazas a Irán- no pase de la chulería descarada a los hechos irreparables. ¿Cómo? Europa no puede afrontar un choque armado con América, pero sí puede enviar soldados a la isla ártica para complicarle la vida a Trump, que ya tiene muchos problemas internos y donde los senadores -incluso algunos republicanos- están preocupados por la gran volubilidad de su presidente.

Y pocas horas tras el fracaso de la reunión entre América y Dinamarca en Washington, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Suecia, Noruega, e incluso Holanda, con un gobierno en funciones, anunciaron el envío de militares a Groenlandia. Solo Meloni se ha desmarcado, diciendo que “esos soldados irían de excursión”. Como si los gestos no fueran una parte relevante de la política. Europa está ante un momento decisivo y los gestos de los diferentes países europeos cuentan e indican una voluntad común.

¿Qué debe hacer España? Lo mismo que Alemania o Francia: poner las máximas trabas no suicidas al nacionalismo-imperialismo de Trump, tentado por el modelo Putin. Pero para que España pueda hacer como Francia o Alemania -Holanda lo hace con un gobierno en funciones- es necesario un mínimo acuerdo en política exterior de los dos grandes partidos. Como pasa en Europa entre populares y socialistas.

Hasta ahora ha sido imposible. Sánchez ha hecho política interna con la política internacional. Y el PP solo ha buscado acabar con Sánchez. Por eso hizo a Cayetana Álvarez de Toledo su portavoz en el debate del jueves de política exterior. Pero todo debe tener un límite. Sánchez y Feijóo se verán el lunes para discutir el envío de tropas para asegurar la seguridad de Ucrania cuando la guerra haya acabado, algo que no parece cercano. Pero es una gran oportunidad para -divergencias aparte- acordar que, en Groenlandia, el Gobierno y el PP están de acuerdo en acompañar a los principales países europeos.

Lo escribí el 8 de enero. En el momento Groenlandia, fruto de las locuras de Trump, Sánchez y Feijóo no pueden actuar como hasta ahora. España debe ser un socio europeo seguro, mande quien mande en La Moncloa tras las próximas elecciones. Por eso deben acordar la política ante la seguridad europea y la soberanía de sus estados.

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