Opinión | Ágora
Centenario de Nicole Fenosa
Se cumplirán este 2026 los cien años del nacimiento de Nicole Fenosa. Toca ahora librar a Nicole Fenosa del peso que supuso reivindicar la obra de su marido, Apel·les Fenosa

Nicole Fenosa
Pocas son las ocasiones en que se conmemora el centenario del nacimiento de una artista plástica. Menos aún si se trata de la mujer de un pintor o un escultor. En las parejas de artistas siempre sobresale uno de los dos, y acostumbra a ser el hombre. Se cumplirán este 2026 los cien años del nacimiento de Nicole Fenosa, que nació como Damotte en París, y cambió su apellido al casarse en 1948 con el escultor catalán Apel·les Fenosa, exiliado en Francia desde 1939. Me explicaban Antoni Clavé y Manuel Viola que Nicole cambió los hábitos de Fenosa, organizando su vida y controlando sus ediciones en bronce y sus archivos.
En 1957 compraron una casa palacio del siglo XVI en El Vendrell y, desde entonces, pasaban los veranos junto al mar y los inviernos en Montparnasse. En esta arcadia recibían a exquisitos invitados franceses, como Tristan Tzara, al tiempo que se convertían en puente entre la cultura parisina y la catalana.
Nicole era veintiséis años más joven que Fenosa y aprovechó el taller del artista en el boulevard Saint Jacques para iniciarse como artista. Primero lo hizo como escultora, pero dos escultores en el mismo estudio parecía excesivo, y comenzó a grabar, animada por la pintora Vieria da Silva, que era vecina del taller, y por el escultor Josep Granyer. Sus primeros grabados son deliciosos buriles que representan paisajes del Vendrell y de París y, después, elaboró unas complejas maneras negras llenas de una mirada poética y oriental. Ya mayor, sus estampas, que imprimía en el famoso taller Lacourière-Frélaut en Montmarte, se expusieron en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, de la mano de su buen amigo Antonio Bonet Correa.
Al poco de casarse con Fenosa desarrolló su faceta como fotógrafa. Primero reproducía las esculturas y las visitas de intelectuales, pero poco a poco retrató a sus amigos, como la misma Vieira da Silva, poetas como Tristan Tzara, Jean Cocteau, Jules Supervielle, Salvador Espriu, Joan Perucho o Francis Ponge, o los españoles de la Escuela de París, como Antoni Clavé, Xavier Valls, Joaquín Peinado o Baltasar Lobo. Sus fotografías de paisajes, como en sus grabados, representan árboles y perspectivas de viñas, de hojas, de lugares simples que se convierten, bajo su mirada, en épicos.
Además de grabadora y fotógrafa, Nicole desarrolló una ingente obra como acuarelista, siempre fiel a esa idea de ensalzar la belleza de las cosas simples y transcendentes.
Al morir Fenosa en 1988, se dedicó por completo a proteger su legado. Impulsó primero una Asociación de Amigos de Fenosa en Francia. Creó después, en Catalunya, una Fundación a la memoria del escultor, que abrió sus puertas en El Vendrell como Museo en el año 2002. Donó la casa y todo el fondo de sus obras a la Fundación y publicó obras que hoy en día son fundamentales, como los catálogos razonados de las obras escultórica y gráfica de Fenosa. Promovió el centenario del nacimiento del escultor y muchas exposiciones que han viajado a museos europeos.
Todo ello lleva su firma como Nicole Fenosa, pero para su propia obra eligió llamarse Nicole Florensa, que era el apellido materno de su esposo. Aún así todos la llamaban Nicole, sin diferenciar su obra creativa de la documental.
Pasqual Maragall escribió que Nicole, Mariette y Pierrette, representaban en París la esencia de nuestros artistas. Se refería también a Mariette Llorens Artigas y a Pierrette Gargallo. Quizás podría incorporarse a Luisa Valls, para recordar el papel que estas mujeres ocuparon en la dignificación de nuestros artistas.
Toca ahora, sin embargo, librar a Nicole Fenosa del peso que supuso reivindicar la obra de su marido. “Una máquina sin carbón – decía – que avanza “ y aprovechar su centenario para descubrir su obra grabada, sus fotografías y sus pinturas, y especialmente su biografía, que descubrirá una personalidad de la época heroica de Montparnasse.
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