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Opinión | Tribuna
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Barcelona, ¿la mejor sede de la nueva Agencia Estatal de Salud Pública?

Las razones para pensar que Barcelona es la mejor opción no están tanto en cumplir con los requisitos de espacio e infraestructura sino en el talento y recursos académicos y profesionales en salud pública con los que cuentan Barcelona y Catalunya

Exterior del edificio de la residencia Ramon Llull en la Escuela Industrial de Barcelona

Exterior del edificio de la residencia Ramon Llull en la Escuela Industrial de Barcelona / Manu Mitru

El pasado 16 de diciembre, el Gobierno central abrió una convocatoria singular, propia de un estado federal, como es seleccionar mediante un proceso abierto y transparente la ubicación de la nueva Agencia Estatal de Salud Pública (AESAP) que, por fin, se creó en el pasado mes de julio.

Coherente con ese espíritu, de repartir por todo el territorio las instituciones el Estado, como hacen por ejemplo Alemania o a la propia Unión Europea, donde podemos comprobar los beneficios de estas políticas, una primera condición de la convocatoria es que la AESP ha de estar fuera de Madrid.

Y por lo que vamos conociendo por las declaraciones a los medios, ya hay varias ciudades que se han postulado, entre ellas Zaragoza, Valencia, Granada y Oviedo. La lista no será mucho más larga, pues el plazo acaba este próximo lunes, y los requisitos que deben cumplir son exigentes. Hoy sabemos por EL PERIÓDICO que Barcelona ha presentado oficialmente su candidatura, con el apoyo del Govern de la Generalitat, pues una de las condiciones es que la ciudad debe tener el respaldo de la Comunidad Autónoma.

Evidentemente, y de acuerdo a los criterios establecidos en el procedimiento (disponer de espacio e infraestructura física suficiente para acoger a sus profesionales, conexiones ferroviarias y aéreas para conectarse con el resto de España y el mundo, etc.), pueden estar disponibles en algunas de las otras ciudades antes mencionadas.

Pero las razones para pensar que Barcelona es la mejor opción no están tanto en cumplir con estos requisitos de espacio e infraestructura, que se cumplen, sino en el talento y recursos académicos y profesionales en salud pública con los que cuentan Barcelona y Catalunya.

Veamos algunos datos: Barcelona y Catalunya acumulan una larga historia de liderazgo en salud pública desde sus administraciones. El Ayuntamiento de Barcelona, y la Generalitat de Catalunya gobiernan la primera Agencia de Salud Publica en España, la Agència de Salut Pública de Barcelona (ASPB), cuyo antecedente está en el Instituto Municipal de Higiene fundado en 1891, y que se ha convertido en referente de buenas prácticas en salud pública, a nivel nacional e internacional. Además, ha sido en Catalunya donde se creó la primera Agencia autonómica de Salud Pública, al amparo de su Llei de Salut Pública de 2009, precediendo en dos años a la Ley General de Salud Pública de España, recuperada en 2019 y con el apoyo del actual Govern de la Generalitat, plenamente comprometido en el desarrollo efectivo de la nueva Agència de Salut Pública de Catalunya.

Igualmente, y de manera destacada, Catalunya dispone de un ecosistema científico y académico altamente desarrollado, con una red diversa de centros de investigación e instituciones universitarias de reconocida excelencia. Entre ellos, destacan centros de referencia internacional, como por ejemplo el Instituto de Salud Global de Barcelona, único centro en España acreditado de Excelencia Severo Ochoa en salud pública, y los 21 grupos de investigación consolidados desde 2008, de un total de 45, que forman parte del CIBER de Epidemiología y Salud Pública del Instituto de Salud Carlos III.

Asimismo, hay un clúster de universidades catalanas con programas de postgrados competitivos, como el máster de salud pública coordinado desde la Universitat Pompeu Fabra, tras 26 años (más 4 previos con la UB), en el que participa la UAB, y que es un referente nacional e internacional, especialmente de Latinoamérica (casi el 40% de sus estudiantes son de fuera de España).

Pero Barcelona y Catalunya no sólo destacan por su trayectoria histórica y su ecosistema científico, sino también por su presencia consolidada en la red global de salud pública. La ciudad es ya sede de cinco centros colaboradores de la Organización Mundial de la Salud (OMS): sobre control del tabaco en el Institut Català d’Oncologia, sobre prevención de drogodependencias en la Secretaría de Salud Pública, sobre salud laboral en la ASPB, sobre el control de la malaria en el Instituto de Salud Global, y en salud digital en la UOC. Esta realidad supone una ventaja significativa para la AESAP, ya que le permitiría acceder de forma inmediata a una infraestructura de cooperación y coordinación internacional consolidada. Sin olvidar que Barcelona acoge la Oficina de la Organización Mundial de la Salud dedicada a la financiación de los Sistemas de Salud.

En resumen, es una gran oportunidad en la que ganamos todos: Catalunya y el conjunto de España. De conseguirlo, aportaremos al conjunto del Estado, con todo el respeto a las demás ciudades y comunidades autónomas, talento y buenas prácticas profesionales y científicas, claves en el desarrollo de la AESAP.


Fernando G. Benavides es catedrático emérito de salud pública, Universitat Pompeu Fabra. Carmen Cabezas es exsecretaria de Salut Pública de Catalunya (2021-2024). Carme Borrell es esgerenta de la Agència de Salut Pública de Barcelona (2015-2025)