¿Es sostenible la actual IA?

Oficinas de Nvidia, empresa de fabricación de chips avanzados. / CEDIDA
La irrupción de la Inteligencia Artificial (IA) ha implicado no solamente una transformación tecnológica en un mundo habituado a cambios veloces, sino una variación del paradigma en la sociedad contemporánea. Una revolución que es disruptiva porque, como ocurrió con la imprenta o la máquina de vapor, implica la entrada en una nueva era. Si de la primera se desprendía un acceso más libre al conocimiento y al intercambio de ideas y si la segunda fue el detonante de la revolución industrial, la IA se nos aparece no solo como una nueva generación de programas avanzados, con herramientas cada día más sofisticadas, sino como una realidad que hará variar los mecanismos inéditos de distribución de conocimiento y del trabajo lo que dará origen, en consecuencia, a nuevos modelos sociales y económicos. La IA es ya una realidad en muchas actividades y, a la vez, plantea una gran cantidad de interrogantes, porque puede afirmarse que estamos en los albores de esta nueva era sin conocer sus límites, en especial los de orden ético.
La IA es presente, pero, sobre todo, es futuro. Y es aquí donde debemos prestar atención a lo que algunos analistas de prestigio definen como una hipotética burbuja que podría afectar, en un plazo relativamente corto, a las grandes empresas encargadas de desarrollar una tecnología que avanza a toda velocidad y que necesita una renovación constante que podríamos decir, en cierto modo, que forma parte de su propia idiosincrasia. Una burbuja que tiene un precedente en la que conocimos como “puntocom”, la que afectó a finales del siglo XX y principios del XXI a las corporaciones que captaron grandes fondos de inversión en base a un futuro de Internet analizado como una opción de negocio fácil que acabó explotando en la bolsa y de la que emergieron supervivientes que se convirtieron en gigantes empresariales como Amazon.
La ecuación, en verdad, es sencilla. Las empresas del llamado Big Tech apuestan por enormes inversiones (unos 400.000 millones de dólares en 2025 en Silicon Valley), que incluyen diseños tecnológicos punteros y un gasto considerable en energía para mantenerlos, confiando en un futuro volumen de ingresos que compense el ingente esfuerzo económico. No está nada claro que eso tenga que suceder, entre otras cosas porque las perspectivas de la demanda se mueven en la incertidumbre. Ejemplos como el de OpenAI, que lidera el mercado de los “chatbots” y que no obtendrá beneficios hasta 2030 como mínimo, son ilustrativos de un panorama que podría propiciar una crisis de proporciones considerables, cuyas causas se ven acrecentadas por la obsolescencia de los chips avanzados que son básicos para asegurar la continuidad de la inversión y cuya corta vida (a pesar de los anuncios de Nvidia, la empresa más valiosa de la historia, que prácticamente monopoliza el mercado) podría significar reajustes más frecuentes en los equipos y, por ende, más inversión y menos posibilidades de recuperarla. Una tormenta perfecta para que la burbuja estalle.
La IA, como cualquier otra apuesta empresarial tiene que conciliar el montante de la inversión que requiere y demanda con el retorno que puede proporcionar a quienes inviertan en ella. Una cosa son las expectativas que despiertan las posibilidades de la IA y otra la aplicación efectiva que acaben haciendo las personas, las instituciones y las empresas. No siempre lo que es tecnológicamente posible acaba siendo socialmente viable.
- El regreso de Puigdemont, la mediación del PNV y la “presión ambiental” como bazas de Sánchez para acercar a Junts
- Retrasos en el aeropuerto de Barcelona-El Prat tras el pinchazo de un avión que rodaba hacia la pista
- El tratamiento de Barbacid contra el cáncer de páncreas requerirá al menos tres años más de pruebas en ratones: 'No hay fecha para los ensayos clínicos
- Última encuesta de las elecciones en Aragón 2026: sondeos a pie de urna
- El oso y el lobo tendrán planes específicos de conservación por el 'conflicto social' que implican
- Las estatinas, el fármaco contra el colesterol, no causan los efectos secundarios que figuran en el prospecto
- Audiencias TV ayer | ‘GH Dúo: Cuentas pendientes’ baja del doble dígito, aunque lidera en una noche marcada por los especiales electorales de Aragón
- Catalunya abandona los planes específicos para proteger 725 especies y apuesta por actuar en 24 hábitats
