Evasión o victoria (femenina)
Me fascina el éxito del fútbol femenino porque de verdad creo que es una historia emocionante de superación

Mujeres saudís, en la semifinal de la Supercopa de España celebrada en Arabia Saudí
No es ningún secreto que a mí no me gusta el fútbol. Siempre he dicho -solo medio en broma…- que soy partidaria de ilegalizarlo, legalizando a cambio las drogas. Creo que ganaríamos en salud pública y social.
Dicho esto: ni yo soy insensible a la fascinación del fútbol femenino, incluso me 'molesté' en ver aquella famosa final que acabó como el rosario de la aurora con el ósculo de Luis Rubiales. La vi mano a mano con mi amiga la también periodista Esther Jaén, famosa por sus análisis políticos, pero tendrían que oírla analizar un clásico. Logra que me interese hasta a mí. Volviendo a Rubiales: es increíble cómo cambia la percepción de las cosas verlas en directo, de primera mano, antes de que empiecen a sonar las cornetas del Nodo y el chumba-chumba de la propaganda. Otro día abundamos.
Me fascina el éxito del fútbol femenino porque de verdad creo que es una historia emocionante de superación. Las actuales diosas Alexia Putellas, Aitana Bonmatí, etc, se han ganado a pulso entrar en el olimpo. De parias a inmortales. Si esto es así en un país como el nuestro, qué no va a ser en Arabia Saudí, donde para que las mujeres se ganaran el derecho a sacarse el carnet de conducir hubo que tirar de Corán y recordar que hasta Mahoma permitió a su esposa montar su propio camello. Esto no es broma, ni siquiera a medias.
El deporte obra milagros cuando saca lo mejor de la gente, no lo peor. Cuando por ejemplo no se usa para crucificar a países que llevan luchando por su existencia desde antes de nacer, como Israel, boicoteando a sus ciclistas y obligando a jugar al baloncesto con ellos en la intimidad. Perdonen pero, si no lo digo, reviento. Supongo, además, que no es casualidad que sea en Arabia Saudí (alfil clave en el tablero de los Acuerdos de Abraham) donde podamos llegar a ver a una Putellas o a una Bonmatí musulmanas. Extraño sería que las viéramos en Irán (por ahora).
Las futbolistas saudíes serán pioneras en poder mostrar el cabello y las piernas en público sin que las corran a boinazos o a latigazos, haciendo un inmenso favor a todas sus compatriotas y correligionarias del entero mundo, incluso a las que, como yo, no hayan soñado en chutar un balón en su vida. Y no, decir esto no es blanquear nada. Otra gente hay que lava más blanco cosas y países peores, como la Venezuela chavista cuya caída como fruta Madura tantas lágrimas arranca a los Boabdiles de la izquierda tuerta, cínica e irresponsable. La misma que ahora cambia de tema si les hablas de Irán. ¿Saben lo que pasa en Irán?
Personalmente, me alegro de que haya entrenadores españoles trabajando en eso, en abrir paso al fútbol femenino saudí, que además leo con interés en estas páginas que va a revolucionar muchas más cosas que los campos de juego. La idea es que genere toda una industria donde las mujeres también puedan encontrar su camino, sus espacios cada vez más grandes de libertad. ¿Han visto la película 'Evasión o victoria'? ¿La habrán visto en Irán?
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