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Opinión | Editorial
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La UE ante Groenlandia

La situación tras la demanda de EEUU es grave para una Europa que, por una vez, ha actuado unida

Claves: ¿Qué pasa con Groenlandia? ¿Por qué Trump quiere comprarla? ¿Por qué es importante controlar la isla? ¿Por qué pertenece a Dinamarca?

EEUU se reunirá la próxima semana con Dinamarca pero mantiene su pretensión de comprar Groenlandia

Paisaje de Nuuk, Groenlandia, un territorio autónomo de Dinamarca.

Paisaje de Nuuk, Groenlandia, un territorio autónomo de Dinamarca. / Europa Press/Contacto/Zhao Dingzhe

Las aspiraciones de Donald Trump sobre Groenlandia no son nuevas. Durante su primer mandato exploró la posibilidad de comprar la isla, pero Dinamarca le dijo que no estaba en venta. Si una virtud se le reconoce al actual presidente norteamericano es la perseverancia, y nada más tomar posesión de su segundo mandato volvió a plantear sus ambiciones, en línea con el despliegue de una nueva política de seguridad centrada de modo más descarnado en los intereses de Estados Unidos. «Necesitamos Groenlandia», insistió la semana pasada, a las pocas horas de sostener que el futuro de Venezuela está en sus manos. De modo parecido se expresó el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, a un grupo de legisladores, al apuntar que el presidente estadounidense sigue dispuesto a comprar la isla y que sus asesores preparan un plan actualizado para encontrar la vía de adquirir el territorio. Ante esta situación, los europeos han reaccionado con una declaración inédita de apoyo a Dinamarca suscrita por siete países; entre ellos, España.

Asumida por Alemania, Francia, Polonia, Italia, España, Reino Unido y Países Bajos, la declaración es sin duda histórica. Efectivamente, que estos países le recuerden a Trump la necesidad de respetar los principios de soberanía, integridad territorial, e inviolabilidad de las fronteras, constituye una novedad de mucho calado. Hasta ahora, este tipo de recordatorio había servido para criticar la ocupación de Hungría o Checoslovaquia por parte de la URSS, o la más reciente invasión de territorio ucraniano por parte de la Rusia de Putin. Por primera vez, y aunque sea en un tono moderado, el mensaje va destinado a Estados Unidos, el principal socio de la Alianza Atlántica. Todo ello, a los pocos días de que la administración norteamericana incumpliera algunas de estas normas en Venezuela.

Europa parece haber comprendido que su futuro se juega en Groenlandia. Algunos líderes más díscolos, como Viktor Orbán, no firmaron el documento, pero todo indica que estamos a las puertas de un conflicto de repercusiones imprevisibles para el futuro de OTAN y el de la Unión Europea. Nadie duda de la importancia de Groenlandia para la seguridad del Ártico, una zona donde están cada vez más presentes Rusia y China. Sin embargo, el reforzamiento de la seguridad podría haberse planteado desde el reforzamiento de la OTAN y de la ampliación de la base que EEUU tiene en la isla. No parece que este sea el planteamiento de Donald Trump, que suele medir la importancia de los países por sus recursos. Trump sabe que Groenlandia cuenta con el 20% de las reservas mundiales de tierras raras, además de petróleo, oro, grafito, níquel, uranio, y otros minerales estratégicos. Respondió a la declaración europea reiterando que llevará a cabo su objetivo, por las buenas o por las malas. La situación es, por lo tanto, de una gravedad extrema para una Europa que, por una vez, ha actuado unida en lo esencial. Una unidad que también se ha producido entre el PSOE y el PP, ya que ambos han respaldado la soberanía de Dinamarca.