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Extremadura: aún se puede

En el 'momento Groenlandia' el PSOE debe abstenerse y facilitar así que Guardiola no dependa de la extrema derecha antieuropea de Vox

Feijóo afea a Sánchez que esté en una cumbre internacional sobre Ucrania y no en la Pascua Militar con el Rey

Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo, en La Moncloa.

Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo, en La Moncloa. / Roger Pi de Cabanyes / ACN

Núñez Feijóo ha recriminado a Sánchez su ausencia en la festividad de la Pascua Militar -y dicho que había plantado al rey- por su asistencia a una importante cumbre de países sobre Ucrania. Estamos ante un caso más en que la política exterior, que debería tener cierto consenso para optimizar el peso de España en la UE y en el mundo, se convierte en una querella más de política interna. Y hoy es más grave porque el desenlace de Ucrania es esencial para la UE. Y porque lo ocurrido en Venezuela -y la ambición de Trump sobre Groenlandia, sin excluir la opción militar- coloca a Europa ante nuevos y sin precedentes desafíos.

En el proceloso mundo que está emergiendo -donde las grandes potencias actúan según sus intereses e incluso contra las normas- un país medio de la UE no puede seguir con la tranquilidad -la UE es un seguro a todo riesgo- de antes de Trump. Y Sánchez tampoco ha dudado en hacer de la política exterior un arma arrojadiza contra el PP. Pero, con Groenlandia a la vista, ambos deberían reflexionar e inflexionar sus políticas. Y Extremadura aún es una oportunidad.

El 27 de octubre María Guardiola adelantó las elecciones extremeñas esperando una mayoría absoluta que le permitiera gobernar sin Vox. Y Feijóo la apoyó confiado en la fuerza del PP. Pero el 21 de diciembre las urnas dieron, sí, una fuerte derrota del PSOE, pero Guardiola no logró lo que quería. Con 29 escaños no llega a la mayoría absoluta de 33 y necesitará a Vox, no ya para los presupuestos -como antes- sino también para volver a ser investida.

La política de Feijóo de vacilaciones y cesiones ante Vox -Valencia- no le favorece. Si el PP no tiene una línea firme hay quienes prefieren el discurso simple de Abascal. Aunque sea absurdo. Así, el sondeo sobre España de este martes de 'El Mundo' -nada sospechoso de sanchismo- da al PSOE un pésimo resultado (pierde un 5% de voto del 2023), pero el PP también baja (0,5 puntos) mientras que Vox sube 5 puntos y pasa de 33 a 58 escaños. ¿Le interesa a Feijóo seguir así y, cuando gane las elecciones, depender de un partido que respecto a Europa predica todo lo contrario que el PPE y sus dos grupos principales (junto al español), el alemán y el polaco?

Y la política del frente contra frente -común a Sánchez y Feijóo- tampoco le ha ido bien al PSOE. Lo dicen todas las encuestas. ¿No sería hora de corregir las políticas polarizadoras? El PSOE tiene ahora la oportunidad. Como ha dicho Rodríguez Ibarra -el presidente extremeño que más años ha gobernado-, la simple abstención del PSOE podría hacer presidenta a Guardiola y librarla del chantaje de Vox. ¿A cambio de qué? De unos puntos mínimos a favor del crecimiento, pues España crece y crea empleo y Extremadura también, aunque a menor ritmo.

Pero lo realmente importante es que el PSOE sería así coherente con la política europea del PPE, los liberales y los socialistas (que el PP español parece ignorar) de no facilitar la entrada de la extrema derecha en los gobiernos. Si el PP optara por otro pacto con Vox (como en Valencia) sería su problema. Pero el PSOE no debe insistir en el sectarismo contra el PP y forzar así a Guardiola a volver a depender de Vox.

Cierto que -con unas elecciones generales próximas, o no muy lejanas- es tarde para corregir unas políticas que predican que la derecha -o la izquierda- es la culpable de todos los males, cuando Europa se ha consolidado -en lo que se haya consolidado- gracias a cierta cooperación entre populares, liberales y socialistas. No hablo de gobiernos de gran coalición -que tienen sus inconvenientes- sino de acuerdos mínimos para no bloquear el camino hacia una mayor unión europea, que hoy la extrema derecha y Vox amenazan.

Es tarde. Pero el método Putin (menos sangriento), aplicado por Trump en Venezuela (yo mando en un país que creo que es de mi órbita), y sus amenazas sobre Groenlandia (contra Dinamarca, un país de la UE y de la OTAN) deberían obligar a Sánchez y a Feijóo a no equivocarse. España está inmersa en la crisis europea. Y Extremadura es una oportunidad para corregir unas políticas polarizadoras cuyo resultado es que, desde las últimas elecciones, el único partido que crece es Vox, contrario al “más Europa”, ahora más imprescindible que nunca.

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