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Opinión | Venezuela
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El nuevo caos

Nos dirigimos hacia un sistema anárquico en el que se impone la ley del más fuerte y donde el fuerte no es Europa

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Hagamos un juego fácil y tramposo: pongamos nombres a los protagonistas de esta historia: “una potencia política mundial ataca un Estado soberano y envía un comando nocturno a la residencia oficial, capturando al presidente y la primera dama. Ese comando especial los extrae del país (soberano, de nuevo) y los traslada a su propio territorio donde se dispone a juzgarlos bajo legislación norteamericana, dando lugar a un vacío de poder posiblemente planificado junto a otros actores relevantes del Estado soberano".

China captura al presidente de Japón y lo extrae a Beijing para ser juzgado. Rusia secuestra a Zelenski y se lo lleva a una cárcel en Siberia, declarando que Ucrania pasa a ser tutelada por Rusia. Marruecos extrae a Pedro Sánchez de madrugada y declara el control marroquí del mercado de aceite de oliva.

¿Ven ahora la locura que supone la actuación de Estados Unidos, por mucho que se pueda condenar el régimen chavista?

El sistema internacional tenía unas normas y reglas del juego que se diseñaron, precisamente, para poner algo de orden y evitar el caos mundial. Hasta no hace mucho, el llamado 'Occidente' o norte global (la mayoría de países con democracias liberales del hemisferio norte), se enorgullecían de ser los valedores de ese orden. Decir que ningún país se saltaba las normas y que había una crítica unánime a las dictaduras sería demasiado inocente. Siempre ha habido excepciones (dictadores como Gadafi, a los que se les abrían las puertas de los palacios presidenciales europeos) hasta que dejaban de serlo (el mismo Gadafi, pasó a ser un apestado cuando el gas y los recursos de Libia dejaron de servirse en barra libre a las empresas europeas). Los intereses de los grandes siempre han facilitado que el resto no quisiera ver las violaciones al propio sistema. Y de ahí, ahora nos dirigimos hacia un sistema anárquico en el que se impone la ley del más fuerte y donde el fuerte no es Europa. ¡Pobres de los países medianos, que han defendido los valores e ideales por encima del dinero y la fuerza bruta…!

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