El señor Vilarrubí
Su importancia capital en la historia reciente de Catalunya no se mide por el número de cargos que ostentó, sino por la singularidad y determinación con que los ejerció
Muere Carles Vilarrubí, empresario y exvicepresidente del Barça, a los 71 años
Carles Vilarrubí, el empresario catalán amante del cine y la gastronomía que lloró por el Barça

Leonard Beard / 5
Al pensar en Carles Vilarrubí, todas las referencias llevan a Josep Pla. Sin duda fue un señor de Barcelona, a la manera en que el maestro los concebía, culto, elegante, viajado y rico, pero sin la impostación de la riqueza sobrevenida, un prohombre en el sentido más luminoso del término. Y, lógicamente, habría formado parte de los grandes 'homenots' del mismo Pla, si el escritor de Llofriu hubiera sido contemporáneo. Decía Pla: “Para mí, un 'homenot' es un tipo singular, insólito, una persona que se ha significado, en cualquier actividad, de manera remarcable”. Este fue Carles Vilarrubí, singular, insólito, significado en múltiples actividades en las cuales sobresalió, y siempre comprometido con el país que amaba. Figura de honda huella, su muerte repentina deja muchas orfandades en estos tiempos en que los Señores y los 'homenots' escasean.
Estos días las biografías recordarán sus hitos más notorios. Por ejemplo, su vinculación temprana con Jordi Pujol, con quien recorrió toda Catalunya, conduciendo un Seat blanco, durante la campaña de 1980 que lo convertiría en 'president'. Después pondría en marcha Catalunya Ràdio, activaría la Entitat de Jocs i Apostes de la Generalitat, impulsaría la exitosa RAC1, sería clave en la existencia de Port Aventura, vicepresidente del Barça, presidente del Club Internacional de Propietaris de Cavalls de Salt, socio fundador de Forbes España, consejero sénior de la Banca Rothschild en Londres, presidente de la Acadèmia Catalana de Gastronomia i Nutrició y un largo etcétera de responsabilidades en varias empresas e instituciones, en las que siempre dejaría una poderosa huella.
Pero la importancia capital de Carles Vilarrubí en la historia reciente de Catalunya no se mide por el número de cargos que ostentó, sino por la singularidad y determinación con que los ejerció. Patriota en el sentido más cívico del término, y fuertemente implicado en el devenir de Catalunya, entendió que una radio pública en catalán era fundamental para el futuro de la lengua, y este mismo espíritu lo trasladaría después en su implicación en la creación de RAC1 y en las posteriores responsabilidades en la 'Corpo' catalana. La lengua como motor de información, pero sobre todo como garantía de la identidad de la nación. Alguna vez le había oído decir, al hablar de aquella etapa, que había ideado Catalunya Ràdio con la concepción de una estructura de Estado. Esta misma huella catalanista la imprimiría, años más tarde, en su concepción de la gastronomía catalana, cuando presidió la Acadèmia que había fundado Nèstor Luján. También aquí, “la cocina es una parte fundamental de la historia y la cultura de un pueblo” y, como tal, considerada como una parte esencial de nuestra identidad.
Hombre de país hasta las últimas consecuencias, su compromiso nacional lo llevaría a defender el derecho de Catalunya a votar y a dimitir irrevocablemente del cargo de vicepresidente del Barça cuando el club, liderado por Bartomeu, aceptó jugar contra el Las Palmas el mismo día en que la policía española vapuleaba a los miles de catalanes que querían votar en referéndum. A pesar de su ferviente aprecio por el club, no dudó al defender la coherencia de no jugar aquel Primero de Octubre de 2017, y de dimitir cuando se jugó el partido. Este acto, de enorme trascendencia en aquel momento, lo puso bajo la lupa de las alcantarillas del Estado, que ya no la dejaría hasta su muerte, acusándolo, con todo tipo de artimañas, de delitos vinculados al caso Pujol.
Como último ejemplo de esta personalidad “singular, insólita y significada” que pedía Pla, queda para la historia su papel en la existencia de Port Aventura. El periodista Manel Pérez lo explicaba así: “si Port Aventura es una realidad se debe a su firmeza de carácter, cuando se negó a desviar dinero público que tenía que financiar el proyecto y denunció las maniobras del entonces empresario modelo para apropiárselo. Si no llega a bloquear el intento, muchos millones habrían desaparecido y el futuro del parque habría sido cuestionado”.
Se llamaba Carles Vilarrubí, era un señor, un prohombre ilustrado, un 'homenot' de Pla y un patriota. Como dijo el president Josep Rull, “amaba a Catalunya y la hizo mejor”. Descanse en paz.
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