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Opinión | Discurso de Navidad

Barcelona

¿Por qué Carlos III ha vuelto a humillar a Felipe VI en el mensaje de Navidad?

Felipe VI necesita urgentemente modular su voz y recibir clases de expresión no verbal

El Rey Felipe VI Hace Balance De Un Año Que Ha Sido Complicado En La Política Tanto Nacional Como Internacional

El Rey Felipe VI Hace Balance De Un Año Que Ha Sido Complicado En La Política Tanto Nacional Como Internacional / POOL / Europa Press

La proeza del mensaje de Navidad de este año de Felipe VI parece haber sido que se ha puesto de pie… Ayer, mi ahijado de un añito empezó a andar y os aseguro que pese a la inmensa ilusión que nos causó no le hicimos tantas fiestas como los medios y cortesanos al monarca español… Sin embargo, es contemplar el discurso de Carlos III y descubrir cómo Buckingham Palace logra humillar comunicativamente cada año a Zarzuela sin siquiera despeinarse. Aquí van algunos de los motivos no verbales por los que los británicos siempre nos superan:

Carlos III, a sus 77 años, lleva 4 ediciones realizando el discurso de pie. Apenas gesticula, ni exagera su expresión. Al haber recibido formación en interpretación, el peso de la actuación recae en su rostro y el tono de su voz. Siempre en un plano medio o corto. Felipe VI necesita urgentemente modular su voz y recibir clases de expresión no verbal.

El mensaje dura 10 minutos como el de Felipe VI. Pero en realidad, Carlos III sólo habla 6 minutos. Al inicio un coro interpreta el God Save The King y, al final, se canta un villancico. Además, se intercalan imágenes para dar ritmo al discurso de distintos actos a los que han asistido los miembros de la familia real durante el año. En el de Felipe VI, pinchan el himno español al inicio y al final y enlatan 5 fotos de la familia real saludando a gente como si se tratara de una presentación de Powerpoint.

La producción del mensaje de Buckingham lo dirige cada año una cadena distinta. Este año le ha tocado a la BBC. En España, la realización siempre recae sobre RTVE y no hay ningún reto (pique, competitividad) para mejorar en cada edición. Y se nota, se nota mucho…

A diferencia de Felipe VI, Carlos III no se ve obligado a girar la cabeza o torso cada vez que quieran cambiar de plano. Es la cámara la que se adapta al monarca y no al revés. Las transiciones son limpias y coherentes. No sé quién se ocupa de la grabación del mensaje del rey español, pero es republicano seguro.

Carlos III no teme a los silencios. Es más, remarca las pausas de sus reflexiones mirando hacia el suelo. Así permite a la audiencia que pueda procesar y asumir lo que sugiere, lo que denota seguridad y convicción en lo que sostiene.

El británico no usa ni una sólo vez las manos para transmitir su mensaje. No es que Felipe VI se equivoque en emplearlas, pero su equipo debería revisar las incongruencias entre lo que verbaliza y lo que dicen sus manos. Alguien debería explicarle al Borbón que la unidad se dibuja con un círculo con las palmas de las manos abiertas (integración) y no con los puños de las manos apretados (imposición).

Americana de tres botones y pañuelo de seda de bolsillo a juego con la corbata. Pero aún hay quien asegura que Felipe VI es más elegante….

Siguiendo su compromiso con el reciclaje, toda la decoración navideña en la Abadía de Westminster es la misma que se empleó para otro acto realizado por la princesa de Gales hace sólo unos días.

Mientras que la chapa de Felipe VI dura 10 minutos; a los siete minutos, Carlos III deja paso a un coro ucraniano que, vestidos con ropas tradicionales de su país, interpretan un villancico. Todo el discurso, verbal y no verbal, está perfectamente ideado para entrelazar un mensaje navideño, social y político. Cada detalle añade contenido, nada es baladí.

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