“Que te voten los tuyos”
Las elecciones extremeñas indican que el PP tiene un problema porque parte de sus electores votan a Vox, pero el PSOE lo tiene quizás mayor porque los suyos desertan de las urnas

El presidente andaluz, Juanma Moreno, abraza a la presidenta de Extremadura, María Guardiola, en una imagen de 2023. / Jero Morales / EFE
Los registradores de la propiedad son un cuerpo que no necesita trabajar mucho, ni crear prósperas empresas, ni elaborar teorías. Solo certifican cambios de propietarios. Mariano Rajoy es uno de ellos y quizás por eso es el presidente que menos ilusiones se ha hecho sobre las ideologías, los partidos y quizás sobre él mismo. Recuerdo que un día, por culpa del puente aéreo, llegué a un almuerzo con él en el restaurante Solchaga de Madrid, cercano a Génova -el PP aún no había ganado- con mucho retraso. Y cuando -avergonzado- me disculpé, su respuesta me sorprendió: “No, gracias, he aprovechado para leer el 'Marca' de cabo a rabo”. ¿Era solo cortesía? En todo caso, su conocida afición a la prensa deportiva sintonizaba con el español medio. De todos los presidentes, Rajoy ha sido sin duda el menos ideológico. Y quizás por eso, a veces le costó tomar decisiones.
Todo esto viene a cuento porque -años después- en una charla informal con cuatro o cinco directores uno le inquirió: "Presidente, ¿qué hay que hacer para ganar las elecciones?". Rajoy dudó un momento y luego afirmó: “Lo primero, que te voten los tuyos”. Que nadie de la derecha radical ni de la moderada se abstuviera. Y si “los suyos” votaban en bloque, el PP ya tenía ganada media batalla. Luego surgió Ciudadanos y votantes del PP -de clase media y liberales- votaron a Rivera. No eran exactamente “los suyos”.
Pero desde diciembre de 2018, cuando Vox entró en el Parlamento andaluz, el PP empezó a tener un problema. “Los suyos”, en especial los más incondicionales, ya podían votar a dos partidos. Al tradicional, el PP, o a Vox, más nuevo y más radical. Y Vox no era una 'startup', como Cs, sino una escisión interna con red porque Abascal fue un dirigente medio del PP. Y cuando se gestaba Vox, Aznar llegó a decir que Abascal era “un buen chico lleno de buena ideas”. Y en 2019 el problema fue mayor cuando Vox tuvo grupo parlamentario en Madrid. Y las encuestas dicen que ahora el PP tiende al estancamiento porque Vox le roba votos.
Lo hemos visto en Extremadura. El PP ha ganado con 29 escaños (uno más) y 228.300 votos (perdiendo 9.000), mientras que Vox ha doblado sus votos, de 50.000 a 90.000, sus diputados (de 5 a 11) y ha saltado del 8,1 al 16,9% del electorado.
Feijóo tiene pues un problema: frenar la emigración de los votos del PP hacia Abascal. Y María Guardiola no le ha ayudado nada con su fallido intento de reducir a Vox.
Pero Extremadura también indica que el drama de Sánchez puede ser peor. En 2019, ya con Sánchez en la Moncloa, Guillermo Fernández Vara tuvo el 46% de los votos (contra el 27% del PP), pero en las de hace dos años el mismo Fernández Vara cayó al 39,9% (frente al 38,8% del PP). Y ahora Miguel Ángel Gallardo se ha desplomado al 25,7%, mientras que el PP ha alcanzado el 43,1%. Buena parte del electorado socialista de 2018 y de 2023 se ha evaporado, no ha ido a las urnas. Una gran parte de “los suyos” (los del PSOE) está desmovilizada.
El domingo, sobre 891.000 electores inscritos, la participación fue del 62,7% frente al 70% de hace dos años. Pero como Vox subió mucho, Unidas por Extremadura menos, el PP bajó pocos (9.000) y el PSOE perdió la friolera de 136.107, la conclusión evidente es que el 43% de los electores del PSOE de 2023, que ya eran muchos menos que los de 2018, o cambiaron de voto (pocos) o se quedaron en casa. El 43% de los socialistas, de “los suyos”, no se sintieron suficientemente motivados para ir a votar. ¿La culpa fue de Gallardo o de Pedro Sánchez? Seguramente de los dos porque Gallardo no era un buen candidato -después de su imputación por el presunto 'enchufe' al hermano de Sánchez-, pero el presidente tiene desgaste y no supo sacarse un as de la manga.
Conclusión: si el 43% de los electores del PSOE de Sánchez de 2023 se comportan como los socialistas extremeños, su derrota en las próximas generales será aplastante.
Tras Extremadura está claro que Feijóo tiene un problema porque “los suyos” tienen tendencia a pasarse a Vox, pero Sánchez está al borde del precipicio porque -si el voto extremeño refleja una tendencia más general- un alto porcentaje de “los suyos” no se molestará en acudir a las urnas. Quizás sea menos incómodo que votar a la derecha.
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