Extremadura, la fotografía de lo que viene
Es necesario enfrentarse al tema de forma directa. De no ser así, en dos días gobierna la extrema derecha en España

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. / Eduardo Parra - Europa Press
Como siempre las lecturas políticas tras unas elecciones van por partidos. También en Navidad. Su impronta no ayuda a ponerse de acuerdo. Las elecciones en Extremadura han demostrado lo que ya estaba en el ambiente, aunque algunos utilicen la ficción para ir por la realidad. El PSOE se ha hundido, Vox ha crecido, la izquierda de los socialistas, en este caso Unidas por Extremadura, ha levantado el vuelo y el PP no ha logrado su objetivo, pero se ha afianzado por delante de Pedro Sánchez. ¿Nada nuevo? Sí, existe una evidencia que los socialistas no acaban de ver clara: su votante se va hacia Vox. Esta tontería para algunos es lo que explica estas elecciones.
Los socialistas orgánicos analizan los resultados asegurando que su votante se ha ido a la abstención. Lo afirman con seguridad, lo proclaman sin dudas y después parecen descansar habiendo dado con el motivo de lo que ha ocurrido. Pero se equivocan. Hay mucho más que afecta a su electorado.
Dejemos a un lado los casos de corrupción que están afectando de forma directa al PSOE; apartemos de nuestra vista todos los MeToo que apuntan a dirigentes socialistas afeándolos hasta un límite del que no son conscientes; limpiemos de la visual política todas las formas prepotentes que han utilizado para salvaguardarse de los ataques a su formación por estas dos cuestiones. Quiero decir con una humildad cero. Apartados estos detalles del análisis, nos queda lo importante. Llegamos al tuétano de la cuestión que se reduce en cómo está gestionando el PSOE la inmigración en España. Es el núcleo del debate.
Es cierto que el terreno es resbaladizo. Que las palabras son interpretadas, y muchas veces malinterpretadas, para reformular otras ideas que no tienen nada que ver con las expuestas. Sin embargo, es necesario enfrentarse al tema de forma directa. De no ser así, en dos días gobierna la extrema derecha en España, y eso es indigesto. Tanto como la extrema izquierda.
La inmigración es positiva. Vuelvo a escribir la frase para marcar la idea. Véanla con negrita, si quieren. La inmigración es positiva. Por eso mismo merece una gestión directa que no pasa, como afirma Vox, en expulsar a 8 millones de personas. Hasta ellos saben que es imposible.
Así la inmigración es positiva y se ha convertido en Extremadura en el principal motivo para abandonar las evidentes y legendarias raíces de las izquierdas e irse hacia una extrema derecha que resume con sencillez el problema de muchos extremeños. Hace años que este análisis está hecho.
Un ejemplo que delata lo explicado es Talayuela (Cáceres). El PSOE quedó segundo en las últimas municipales con 1.084 votos, casi empatado con el PP, que logró 1.135 papeletas, y que hoy gobierna con el apoyo de Vox. ¿Qué resume Talayuela? Que es el pueblo de Extremadura con más inmigración. En estas elecciones el PSOE solo fue votado por 447 ciudadanos.
El problema no es la inmigración, ni los hijos de los que hicieron el campo extremeño fuerte. El problema está en cómo se gestiona. Resumiendo: Pedro Sánchez debería entender que imponer miedo por la extrema derecha ya no funciona.
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