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Opinión | Editorial
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Ejemplo de solidaridad

Un 38% de los españoles mayores de 18 años dio dinero en 2024 a alguna oenegé, mientras que hace una década ese porcentaje apenas llegaba al 25%

Cruz Roja Española envía este martes a Gaza desde Las Palmas de Gran Canaria 13 toneladas de ayuda humanitaria

Cruz Roja Española envía este martes a Gaza desde Las Palmas de Gran Canaria 13 toneladas de ayuda humanitaria / Ángel Medina G. | EFE

Pese a que el auge de la ultraderecha en el mundo occidental está esparciendo un discurso contrario a la solidaridad con los más desfavorecidos, sean estos víctimas de tragedias inmediatas, de prolongadas situaciones de pobreza o migrantes que arriban a las fronteras de los países más ricos, es una buena noticia descubrir que el altruismo de la ciudadanía española crece y aumentan también sus aportaciones económicas a las organizaciones que atienden a esas personas necesitadas.

Según la Asociación Española de Fundraising, un 38% de los españoles mayores de 18 años dio dinero en 2024 a alguna oenegé mientras que hace una década ese porcentaje apenas llegaba al 25%. Seis de cada diez españoles asegura, además, haber colaborado puntualmente en alguna ocasión. La generosidad de la ciudadanía no se corresponde, sin embargo, con la escasa aportación de las administraciones. La ayuda al desarrollo del Gobierno está todavía estancada en un 0,25% del PIB, cuando lo prometido desde hace años es llegar al 0,7%, mientras que la contribución de las autonomías es variada y oscila desde los 29,62 euros por persona de Navarra a los 0,68 euros de Madrid. Catalunya contribuye con 11,77 euros por habitante. Podrían ser más generosos, algo que los ciudadanos no se lo reprocharían a sus gobernantes ya que el 74% se manifiesta a favor de destinar una parte del dinero público a colaborar con los países más necesitados. No parece haber calado aquí el ejemplo de la Administración Trump que ha desmantelado USAID, su agencia estatal de ayuda al desarrollo, lo que parece inspirar una tendencia internacional que los españoles rechazan.

Se podría asegurar que la ciudadanía española camina a contracorriente o que es inmune a los discursos de insolidaridad y odio que propagan los grupos ultras. Algunas formaciones de ultraderecha han llegado incluso a organizar campañas de desprestigio, alimentadas con noticias falsas, contra Cruz Roja, porque atiende a personas migrantes. Y se trata de una de las oenegés más veteranas y prestigiadas en el mundo entero.

En España, en el ejercicio fiscal de 2023 hubo 4,25 millones de contribuyentes que comunicaron a la Agencia Tributaria que habían realizado aportaciones a entidades sin fines lucrativos, mientras que tan solo seis años antes, la cifra de donantes no superaba los 3,8 millones. Las más solidarias económicamente, las mujeres, ya que un 60% de las contribuciones tienen origen femenino.

Los jóvenes participan más en las acciones directas. La Navidad suele ser uno de esos momentos en que las donaciones crecen, en buena medida porque se hacen campañas específicas para recaudar fondos para causas solidarias. De hecho, en diciembre las organizaciones sin ánimo de lucro recaudan un 20% más que el resto del año. No obstante, las cifras que manejan las organizaciones muestran que el ritmo de crecimiento de las donaciones es cada vez menos intenso, aunque tratan de desvincular este hecho de los discursos insolidarios y del clima de sospecha contra las oenegés que hace tan solo tres años no existía. Pero hay que estar atentos. La amplia solidaridad ciudadana es causa de orgullo, pero debe de ser también un llamamiento permanente a trabajar para que no decaiga.