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Opinión | Guerras sistémicas

Venezuela envenenada

Trump abre la puerta a una guerra con Venezuela: "No lo descarto"

Trump nombra a un teniente general de los Marines como jefe del Comando Sur en medio de la tensión con Venezuela

Nicolás Maduro.

Nicolás Maduro.

Guerras hay muchas, basta mirar a Sudán, probablemente la más sangrienta estos días, o a la frontera entre Congo y Ruanda, según Donald Trump en paz, donde se sigue matando a miles de personas, y hay muchas más. Pero ninguna de ellas afecta a la mayoría de los países del arco mundial. Me refiero a esas guerras como la de Rusia en Ucrania o la de Israel en Palestina que afectan a la estabilidad mundial, a la economía, al trasporte, al comercio y que acaban generando inestabilidad global, inflación e inseguridad generalizada.

La pregunta por tanto es ¿cuando todavía no se ha cerrado ninguna de estas otras dos hay espacio para una tercera guerra sistémica? Con los criterios que fijaban la seguridad de la agenda global saltando por los aires, no solo parece posible, a medida que avanzamos también parece probable que Venezuela se acabe convirtiendo en el tercer gran foco de inestabilidad mundial.

Todo lo que se refiere a Venezuela está envenenado. Para empezar su gobierno, ilegítimo desde que las últimas elecciones falseadas para mantener a Maduro en la presidencia, dejaron bien claro que las reglas democráticas no van a permitir un relevo. Para seguir, su ejército, en buena parte corrupto, propietario de los bienes públicos y el tráfico ilegal. Agarrándose a ese clavo está toda la derecha ultramontana, aquí y en Latinoamérica, influida por la oposición más radical casi toda fuera del país, que creen que hay devolver el poder a los que se quedaron con todos los recursos en el pasado, mantuvieron a buena parte del país en la miseria y como consecuencia las urnas eligieron a Chávez.

Hay una oposición interna dentro del país con la que nadie cuenta y sin embargo por ahí hay todavía espacio para mantener la presión internacional al gobierno y forzar el cambio. La guerra de Trump en cambio, para controlar las mayores reservas de petróleo del mundo y sus minerales, anuncia un nuevo conflicto sistémico. Tras el “bloqueo total”, de momento la semana pasada el petróleo ya ha empezado a subir. Y mucho. Es el primer síntoma.

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