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Opinión | Relaciones internacionales

Barcelona

Señores y vasallos

Trump puede atacar Venezuela sin importar el derecho internacional, emulando las prácticas de Rusia para invadir Ucrania

El momento en el que EE.UU. incauta el mayor buque petrolero frente a Venezuela

Sara Fernández

Todo lo que usábamos para definir las relaciones internacionales ya no sirve. La guerra fría hace tiempo que acabó, aunque seguía un entendimiento entre bloques. El multilateralismo se ha vuelto anacrónico y el pacto atlántico, que garantizaba la seguridad de Europa, hoy está más cerca que nunca de desplomarse. Es difícil encontrar entre las definiciones que manejamos una adecuada para describir lo que está ocurriendo, pero el camino que nos ha traído hasta aquí ya no genera confianza.

Lo fácil sería decir que todo es consecuencia de la deriva totalitaria americana y en parte tiene mucho que ver. Su desplome arrastra, pero Donald Trump no es el único responsable de este cambio de época. Su regreso al poder no expresa más que el temor de una sociedad a perder su hegemonía global y lo que ha hecho el presidente americano no dista mucho de lo que hacen los grandes poderes autoritarios del mundo: desvincularse de cualquier responsabilidad global, ya sea el compromiso contra el calentamiento, los derechos humanos, la ayuda al desarrollo o los acuerdos de comercio. Todo eso queda ahora relegado al cubo de la basura como algo inservible.

Trump puede ahora atacar Venezuela sin importar el derecho internacional, emulando las prácticas del Kremlin para invadir Ucrania y las que en nada puede aplicar China para "poner en orden" en Taiwán. Pero, ¿qué queda en el mundo cuando no hay derechos? Una tiranía global basada en el poder y la fuerza. La regresión es enorme. Nos cuesta encontrar entre los términos recientes una manera de explicar el mundo que viene. Para encontrar un referente hay que regresar a los estados feudales, donde unos pocos señores controlaban el poder, la economía y las armas, el resto eran vasallos. Esa es la encrucijada de una Europa que venció al feudalismo garantizando la libertad basada en la igualdad de oportunidades. Por eso frente a los apocalípticos de las ultraderechas patrióticas, apoyadas por Trump, esa sigue siendo la única garantía de avanzar contra los señores del poder y la fuerza. O eso, o vasallos.

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