Un golpe a cámara lenta
Desde el corazón de la democracia constitucional, Trump ha iniciado una progresiva destrucción de esa democracia, como un cáncer interno que lo va royendo todo
Trump revierte normas de Biden de eficiencia energética para los fabricantes de coches
Quién es Zohran Mamdani, el joven socialista y musulmán que ha ganado la alcaldía de Nueva York

Donald Trump s’aixeca per acomiadar-se després d’una reunió amb el seu gabinet a la Casa Blanca, dimarts. | YURI GRIPA / EUROPA PRESS
Va terminando este 2025 que, globalmente, nos ha llevado un paso más cerca del abismo y pronto hará un año que Donald Trump fue investido presidente de Estados Unidos. ¿Un año tan solo? Parece mucho más. Todo va muy rápido y a la vez muy despacio, y mi sensación es que Estados Unidos vive un golpe de Estado a cámara lenta. El bombardeo diario de noticias difumina la realidad. La estrategia de Trump es la contraria a los demás líderes totalitarios: Putin o Xi Jinping hablan poco, Trump no calla. Cada día abre nuevos frentes, firma decretos ley, presenta demandas millonarias, critica, miente, prohíbe, se sirve del Estado para sus revanchas personales, insulta a los periodistas que no le son afines.
Aunque actúe como un sátrapa y un fanfarrón ignorante, aunque el ICE ejecute detenciones de inmigración arbitrariamente y saltándose la ley, su política no es fascista, ni nazi. He aquí el problema: desde el corazón de la democracia constitucional, ha iniciado una lenta destrucción de esa democracia, como un cáncer interno que lo va royendo todo. No hay tregua y los periodistas que quieren denunciarlo no dan abasto. Muchos frentes abiertos. Sus rivales del Partido Demócrata siguen aturdidos, incapaces de romper una jerarquía interna demasiado conservadora, donde los que proponen ideas progresistas son acusados por Trump de comunistas, al borde del terrorismo. Todo el mundo sabe que es caprichoso y con un grave déficit de atención, pero sus esbirros del Partido Republicano no abren la boca por miedo a represalias y aguantan: saben que, a la larga, este servilismo quizás se traduzca en dinero, porque para Trump la política es negocio.
Le quedan tres años en el poder. Mientras no llega el momento en que intente cambiar la Constitución para buscar un tercer mandato, veremos si las tres grietas que le amenazan se agrandan: las listas de Epstein, un lodazal que no sabe cómo hacer desaparecer; los síntomas cada vez más evidentes de senilidad y posible demencia, y la elección reciente de Zohran Mamdani como alcalde de Nueva York: una actitud y un cambio de paradigma que le desarma porque no los entiende, un atisbo de esperanza para 2026.
Suscríbete para seguir leyendo
- Noruega informa por carta a sus ciudadanos de la incautación de propiedades y bienes si llegan tiempos de guerra: 'Deben estar listos
- Los oftalmólogos critican que los ópticos prescriban las ayudas para gafas y lentillas: 'Pueden graduar la vista, pero no hacer diagnósticos
- La justicia avala la multa de 20.000 euros de la Generalitat al bus tránsfobo de Hazte Oír
- Catalunya plantea bajarle el salario a un funcionario si le falta al respeto a un ciudadano
- Goldman Sachs y otros gigantes de Wall Street ven señales de 'fin de ciclo' en el bitcoin
- Audiencias TV ayer: 'Got Talent' baja y no puede aguantar el ritmo de 'La ruleta de la suerte', que lidera la noche
- Audiencias TV ayer | ‘GH Dúo’ se despide del doble dígito en domingo mientras la actualidad informativa impulsa a La 1
- Disruptores endocrinos, los químicos invisibles que alteran nuestras hormonas
