Sánchez Llibre y las derechas
El presidente de Foment advierte en Madrid que para ser competitivas "las empresas necesitamos a la inmigración como el aire que respiramos o el agua que bebemos"
Foment reclama un gran pacto social para la inmigración: "La necesitamos como el agua que bebemos"
El PSOE avanza en los guiños a Junts y encarrila con ellos y el PP la ley contra la multirreincidencia

El presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre intervienen en un acto de la patronal catalana, a 28 de noviembre de 2025, en Barcelona, Cataluña (España). / Kike Rincón - Europa Press
Quienes seguimos la política día a día -y los choques casi sangrientos de los miércoles entre Sánchez y Feijóo- tendemos al pesimismo. Aunque estemos lejos de los profetas del catastrofismo que dicen -como si el millón de muertos de la guerra civil no hubiera existido- que estamos en el apocalipsis. Pero los sombríos árboles no deben impedirnos ver el bosque. Y -pese a los miércoles del Congreso- hay bosque.
Dos ejemplos. El jueves -en pleno 'puigdemontazo'- Junts, el PSOE, el PP y el PNV llegaron a un acuerdo para desbloquear la ley contra la multirreincidencia. Lo relevante no es quién gana con el acuerdo, sino que cuatro partidos que deberían ser el eje de la política española han alcanzado el consenso sobre un asunto que preocupa. Hasta Feijóo admite, pues, que Puigdemont tiene algún efecto colateral positivo.
Otro. Desde la crisis económica, el Ibex -termómetro de la marcha de las grandes empresas- no había vuelto a los 16.000 puntos, y en la pandemia llegó a caer a los 6.400. Pero el 27 de octubre los recuperó y el jueves -en lo peor de la crisis política- llegó a los 16.746, una revalorización del 44% en 2025. Como decía Paul Krugman, “la bolsa no es la economía”. Ni mide el bienestar social, pero…
Y el viernes Josep Sánchez Llibre, el president de Foment, presentó un estudio de la Sociedad Barcelonesa de Estudios Económicos que dirige Fèlix Riera sobre la inmigración. Un asunto muy complejo con el que el populismo quiere engordar y dividir a la sociedad. De aquí a 10 años se jubilarán 5,4 millones de residentes en España y la demografía -la tasa de fecundidad no alcanza 2,1 hijos por mujer, inferior a la tasa de reemplazo generacional- solo aportará 4 millones. Faltarán pues 1,4 millones de activos para que España siga funcionando y creciendo.
Y la solución es que cada año acojamos a 140.000 inmigrantes más. Y Sánchez Llibre -que quiso presentar el informe él y en Madrid- sacó tres conclusiones. Una, España necesita inmigración para seguir progresando. Dos, para ser competitivas “las empresas dependemos de la inmigración como del aire que respiramos o el agua que bebemos”. Tres, la inmigración es también obligada para mantener las pensiones y el Estado del bienestar. Pero sabe -lo corrobora la encuesta de Opinión 360- que la inmigración genera reacciones enfrentadas. Por eso propone un gran pacto sobre la inmigración y las medidas para poder asumirla con las mínimas tensiones. Porque dentro de quince años la tercera parte de la sociedad española (y catalana) estará formada por inmigrantes o descendiente de inmigrantes. Sí, es así.
Foment -sin explicitarlo- emite un mensaje político. El crecimiento y el bienestar no podrá seguir si se imponen las tesis de la extrema derecha de Vox (en Catalunya, de Orriols) que predican que hay demasiados inmigrantes, que cuántos menos mejor y que hay que enseñar la puerta de expulsión. Es también un aviso al PP y a Junts, para que no caigan en la tentación de flirtear con el populismo. Y es evidente que asumir bien 140.000 inmigrantes cada año -sin que suban los conflictos- exigirá un refuerzo de las políticas sociales. ¿Lo tragará la derecha?
Y la izquierda tendrá que repensar dogmas como la congelación de alquileres que -quizás útiles a muy corto plazo- hacen bajar la oferta de pisos en el mercado, cuando se necesitan con urgencia más viviendas. Vengan de donde vengan. Y el castigo a los llamados “grandes tenedores” (propietarios de cinco pisos) suena a procesiones de fieles pidiendo lluvia.
Sánchez Llibre cree que las tesis de Vox, aunque quieran bajar impuestos, son peligrosas para las empresas. Que sin el PP y el PSOE el gran pacto sobre la inmigración será imposible. Y que la izquierda debe revisar doctrina sino quiere que la escasez de suelo agrave el problema de la vivienda, disminuya la llegada de inmigrantes y genere conflictividad social.
La patronal catalana no siempre acierta. Pero se ha despegado de Abascal y Orriols, ha lanzado un aviso a las derechas y ha reclamado al PSOE que no ceda ante el simplismo de algunos aliados. Y propone un diálogo no contaminado de populismo y oportunismo electoral. No será fácil. No es un mal español. O catalán. Por ahí hay Trumps, Farages y Le Pens.
Suscríbete para seguir leyendo
- El fabricante de Cuétara, Artiach y Birba compra la fábrica de galletas Biscoland en Marruecos
- China suspendió proyectos, anunció inspecciones y rebajó la velocidad de los trenes en 50 km/h tras el grave accidente de Wenzhou
- Los oftalmólogos critican que los ópticos prescriban las ayudas para gafas y lentillas: 'Pueden graduar la vista, pero no hacer diagnósticos
- Uno de cada cuatro vecinos de la Barcelona metropolitana declara haber sufrido algún delito en 2024
- La defensa de la asistente de Begoña Gómez pide que se aplique al juez Peinado el método del Supremo que condenó al fiscal general del Estado
- Dos pasajeros del Iryo avalan la versión del maquinista: no hubo choque de trenes en Adamuz (Córdoba), sino 'enganchón
- Un muerto y cinco heridos graves en el descarrilamiento de un tren en Gelida por la caída de un muro de contención
- Junqueras plantea las condiciones para los presupuestos: la gigafactoría, una línea orbital y una ley de pueblos
