Netflix escribirá el futuro de Hollywood
Es como si el dueño del videoclub más grande y exitoso del planeta hubiera comprado los estudios que producen la mayoría de las películas que llenan sus estanterías
Terremoto en Hollywood: Netflix anuncia acuerdo para comprar Warner Bros. y HBO Max
¿Cómo te afectará la compra de HBO por parte de Netflix?

Leonard Beard. / 5
Netflix, el gigante del 'streaming', ha llegado a un acuerdo para adquirir Warner Bros. Discovery por la friolera de 82.7 mil millones de dólares. El anuncio ha hecho tambalear los cimientos de Hollywood porque no se trata de una simple transacción comercial. Es una operación de consolidación que permitirá a la compañía de Los Gatos clavarle las garras a más de un siglo de historia cinematográfica y televisiva y a la cuarta plataforma de 'streaming' del mercado. El estudio que alumbró títulos emblemáticos como 'Casablanca' y 'Ciudadano Kane', hogar de franquicias como Superman, Batman o Harry Potter y de joyas como 'Los Soprano' pasará a formar parte del coloso digital que ha redefinido la forma en la que vemos (o consumimos) contenido en apenas diez años. De autorizarse, cosa que todavía no está muy clara, la megafusión creará un mastodonte del entretenimiento con un poder sin precedentes, planteando serias dudas sobre cuestiones como la libre competencia, la supervivencia de HBO y hasta el futuro de las salas de cine.
Esta adquisición es la culminación de una estrategia ambiciosa con la que Netflix busca una integración vertical total. Es como si el dueño del videoclub más grande y exitoso del planeta hubiera comprado los estudios que producen la mayoría de las películas que llenan sus estanterías.
La compañía está forjando la corona de este nuevo reinado con unas joyas extraordinarias. La primera de ellas es el catálogo de la Warner, gracias al cual podrá convertir el Universo DC Comics, Looney Tunes o sagas tan populares como Harry Potter o 'El señor de los anillos' en un torrente de producción a la altura de la mismísima Disney. La otra es, sin duda alguna, HBO. Gracias a ella no solo se apropiará del aura de prestigio que siempre ha acompañado a la célebre marca. Por su parte, la plataforma HBO Max le servirá en bandeja casi 130 millones de suscriptores, lo que acercará su cuota de mercado a los 500 millones en todo el mundo y acceso directo a una audiencia que busca televisión de prestigio (esa que, en gran medida, a Netflix le falta). Todo apunta a que tendrá lugar una suerte de integración entre ambos servicios. El prestigioso contenido de HBO pasará a convertirse en un elemento más dentro de la abrumadora interfaz de Netflix, lo que probablemente diluya el privilegiado estatus del que ha disfrutado hasta la fecha.
Esta inquietud está directamente relacionada con otra experiencia amenazada por esta fusión: las salas de cine. Históricamente, Netflix ha mostrado escaso interés en los estrenos en pantalla grande, mientras que Warner Bros. ha desplegado todo su poderío gracias a los estrenos en salas. La colisión parece inevitable. Ted Sarandos, coCEO de Netflix, ya ha dicho que los estrenos de Warner seguirán llegando a los cines, pero hay un detalle crucial que no se ha concretado: los tiempos que se mantendrán allí antes de llegar a las plataformas. El sector da por sentado un acortamiento significativo de estos plazos, lo que sin duda tendrá consecuencias catastróficas para quienes viven de ese primer circuito.
Más allá de las reservas que se puedan tener con respecto al tratamiento de Netflix le vaya a dar a todos estos activos, lo que más debería preocuparnos es el fantasma del monopolio. En la industria de los medios, la competencia es el motor que impulsa la diversidad de contenidos, la innovación y unos precios justos para el consumidor. La consolidación de un poder tan abrumador en manos de una sola entidad amenaza con desmantelar este ecosistema. No es de extrañar que el acuerdo enfrente un fuerte escrutinio regulatorio. La fusión no solo elimina del tablero a HBO Max, uno de los principales rivales de Netflix, sino que ejerce una presión sobre otras plataformas competidoras, que lo tendrán muy difícil para sacar pecho con sus respectivas ofertas.
Estamos asistiendo a la aparición de un nuevo orden mundial del entretenimiento. La adquisición de Warner Bros. por parte de Netflix no es solo la noticia del año; es el evento que marca el fin de una era. Las 'guerras del streaming', esa década de feroz competencia durante la cual las plataformas eclosionaron como champiñones, han terminado con un vencedor claro y abrumador. Ahora Netflix lanza la ofensiva contra los estudios de Hollywood con un proyecto de imperio que combinará la mayor plataforma de distribución del planeta con uno de los legados creativos más ricos de la historia. La pregunta es si dejarán sitio para alguien más.
Elena Neira es profesora de los Estudis de Ciències de la Informació i de la Comunicació de la UOC
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