Saltar al contenido principalSaltar al pie de página
Opinión | "De confinar nada"
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Cuándo empezó la dana

Los mensajes de Mazón y su jefe de gabinete a Salomé Pradas el 29-O: "Cojonudo" y "De confinar, nada, por favor"

Jorge Suárez sentado, en el centro, junto a Emilio Argüeso y Salomé Pradas, los dos investigados, en el Cecopi del 29 de octubre.

Jorge Suárez sentado, en el centro, junto a Emilio Argüeso y Salomé Pradas, los dos investigados, en el Cecopi del 29 de octubre. / Levante-EMV

¿Cuándo empezó la dana? Mejor dicho, la sucesión de no decisiones que hizo que la dana se llevase por delante 231 vidas. Quizá unos años antes de que un despreocupado Mazón entrara por la puerta del Ventorro, con el covid. Cuando cada medida de emergencia costó Dios y ayuda arrancarla por el cainismo de unos y la presión de un Vox cuyo líder, Abascal, consideró el confinamiento por la pandemia «la mayor vulneración de derechos de la historia». Quizá sin aquel precedente, que venía de quienes auparon a su jefe a la presidencia, con quienes compartieron Consell y de quienes dependían en las Corts, no se entendería tanto ese «Salo, de confinar nada» con el que el jefe de Gabinete de Carlos Mazón, José Manuel Cuenca, advertía a la consejera Salomé Pradas cuando esta planteaba la necesidad de pedir a los valencianos que no salieran de casa. El verbo no ha de ser casual. Confinar. Un elefante que rondaba por la habitación, la del Cecopi. Tampoco será casual ese displicente «ya mujer», que en dos palabras, me parece, dice tanto.

También empezó algo en una fecha hoy olvidada. En octubre de 2023, la Comunidad de Madrid alerta de una dana, que al final no lo fue tanto. El ejército de bots (¿de Vox?) se disparó de nuevo. Los avisos, decían, permitían «acceder a datos personales del móvil» y constituían una «intromisión en la privacidad». Los bots centraban el mensaje libertario-irresponsable al área y el jefe remataba. Según Abascal, «puede haber personas que no quieren recibirlos y deben ser respetadas». Otro elefante en la habitación. Y otro, de nuevo los mismos protagonistas: el discurso sobre el alarmismo durante la ola de calor de verano de 2024. «Calma», pedía Cuenca a Pradas.

A los de Abascal les encanta una expresión. «La derechita cobarde». La utilizan para ridiculizar todo intento de acercamiento del PP a posiciones de centro razonable. Pero resulta que no hay derecha más cobarde que aquella que flaquea ante el miedo a ese ejército de bots y a quien luego remata. En el PP (Guardiola, Pérez Llorca con su línea roja a demoler la Acadèmia Valenciana de la Llengua) parece que sí hay quien sabe que ha de sacudirse ese miedo. Otros, en noviembre de 2024, desaparecían presos de él. Algunos, aún hoy.

Suscríbete para seguir leyendo