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Opinión | José Luis Ábalos
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El socialista proscrito

Lejos de reivindicar al exministro de Fomento que impulsó la liberalización y digitalización del sistema ferroviario, todos los que le aplaudieron han borrado su nombre de la agenda

José Luis Ábalos, a la entrada del Tribunal Supremo para una comparecencia.

José Luis Ábalos, a la entrada del Tribunal Supremo para una comparecencia. / José Luis Roca / EPC

Un poco más huérfanos que ayer pero menos que mañana. Es la sensación que deja el adiós de Ornella Vanoni. Con ella se fueron aquellas manos grandes, infinitas, a las que cantó su amigo y amante Gino Paoli antes de pegarse un tiro. Sin trágico final pero dejando la bala incrustada en el rincón del alma donde perduró el recuerdo de un amor imposible que no impidió una amistad 'senza fine'.

Y así, “arrastrando nuestra vida sin un momento de aliento para soñar”, como en la canción, buscamos en los alicientes tradicionales el ánimo imprescindible para recuperar la ilusión que vuelve por Navidad. Desestacionalizado el turrón, son las iluminaciones callejeras las que cada año llegan antes para competir con las de otras ciudades deseosas de convertirse en un punto dorado identificable desde el espacio. Alto consumo eléctrico a pesar de habernos dicho que eso ya no podía ser. Pero es. Otra paradoja que ilustra las dificultades para abandonar el uso de combustibles fósiles, como ha constatado la Cumbre del Clima de Brasil. O que viene en ayuda de las eléctricas defendiendo la continuidad de las nucleares.

Ninguno de estos problemas aparece en la lista de preocupaciones de los catalanes. El listado del último CEO lo encabeza a distancia y sin sorpresa el acceso a la vivienda. Pero entre los bajos salarios y la necesidad de mejorar las políticas sociales se cuela la excesiva presión fiscal. Sucede cuando Junts veta en el Congreso la senda de déficit que pone en mayor riesgo los Presupuestos. Otro revés a la ministra de Hacienda, que lo suma al recelo de empresarios y comerciantes por la próxima entrada en vigor de la normativa VeriFactu. El nuevo sistema de control de caja para cumplir con la ley antifraude obliga a cambiar sistemas contables y balanzas. Gasto particular a favor de la transparencia que contrasta con la imagen del PSOE pagando en metálico a algunos de sus cargos. Lo investiga la Audiencia Nacional. Quiere aclarar la procedencia de los sobres recibidos, entre otros, por José Luis Ábalos Meco (Torrent, Valencia, 9 de diciembre de 1959).

Un año después de tener abierta su causa y ante el riesgo extremo de fuga, el exsecretario de organización socialista se turna en Soto del Real con quien le sucedió en el partido y le precedió en la celda. Fue Santos Cerdán el oficiante de la expulsión de su colega cuando se ignoraba la presunta conexión de intereses que mantenían, según la UCO.

Proscrito por sus compañeros y abandonado por sus mujeres, Ábalos se subió al coche de Pedro Sánchez cuando este se echó a la carretera para recuperar el poder que los suyos le habían quitado. La apuesta lo llevó a tocar el cielo, pero cayó pronto en desgracia inscribiendo su nombre en uno de los vértices del triángulo que hoy mancilla el honor socialista siendo, además, el primer diputado en activo encarcelado en democracia.

Lejos de reivindicar al ministro de Fomento que fue e impulsó la liberalización y digitalización del sistema ferroviario, todos los que le aplaudieron, pidieron consejo y buscaron prebendas han borrado su nombre de la agenda. No es tan fácil. La memoria sigue ahí, como sabe bien el propio presidente. Con su credibilidad y la de sus siglas dañada, Sánchez musita con Ornella Vanoni: “Hay que morir un poco para poder vivir”. Y sobrevive. De momento.

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