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Opinión | Salud
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Cáncer de páncreas y equidad: que el código postal no determine las oportunidades de cada paciente

Es crucial incorporar las herramientas que permiten el diagnóstico y la personalización de las terapias para el cáncer de páncreas de forma sistemática a la práctica clínica y garantizar su acceso en todas las Comunidades Autónomas

Identifican mutaciones vinculadas al desarrollo de tumores en la sangre

Identifican mutaciones vinculadas al desarrollo de tumores en la sangre

El cáncer de páncreas es una de las enfermedades más desafiantes para la oncología moderna. Este tumor sigue siendo el de peor pronóstico y la respuesta ante esta realidad no pasa solo por “disponer de más tratamientos”, sino por seleccionar a los mejores candidatos para cada tratamiento y por diagnosticar la enfermedad más precozmente. Hoy disponemos de una herramienta diagnóstica predictiva llamada Secuenciación de Nueva Generación (NGS “Next Generation Sequencing” ) para pacientes que ya han sido diagnosticado de cáncer de páncreas. Se trata de una prueba que puede hacerse sobre la propia biopsia tumoral del paciente o incluso a partir de su sangre (conocido en este caso como “biopsia líquida”), y que permite identificar alteraciones moleculares que pueda tener el paciente en estudio y, con ello, abrir la puerta a una terapia personalizada. Haciendo una analogía simplista, los fármacos son llaves para abrir puertas; necesitamos saber si la cerradura de la puerta (el cáncer de páncreas de nuestro paciente) se corresponde o no con alguna de las llaves que ya tenemos. Esto hace la secuenciación tumoral (NGS), decirnos si hay o no cerraduras sobre las que podamos actuar.

Es crucial incorporar estas herramientas de forma sistemática a la práctica clínica y garantizar su acceso en todas las Comunidades Autónomas. No hablamos de una aspiración futurista: es una necesidad asistencial inmediata, si queremos que los pacientes se beneficien de la medicina de precisión que ya está cambiando para bien el curso de varios tumores digestivos.

España ha demostrado que, cuando integra de manera ordenada la innovación diagnóstica y terapéutica, los resultados llegan: la supervivencia de muchos pacientes con cáncer —por ejemplo, colorrectal— ha mejorado de forma notable en las últimas décadas. En páncreas, sin embargo, avanzamos más despacio. Estandarizar la secuenciación tumoral NGS (incluyendo la biopsia líquida) en el circuito asistencial —no solo como parte de proyectos de investigación o en centros de referencia— es el primer paso para revertir esta brecha. Es la diferencia entre identificar a tiempo a quién puede recibir un tratamiento dirigido o inmunoterapia… o no hacerlo y perder esa oportunidad.

Desde el TTD-Grupo de Tratamiento de Tumores Digestivos- lo hemos expresado con claridad: debemos implantar las últimas técnicas de diagnóstico en la práctica diaria y que la innovación llegue a todos los hospitales del país. Este mensaje, que compartimos con pacientes y profesionales, es una llamada a la responsabilidad de todo el sistema sanitario. No pedimos algo extraordinario, pedimos equidad: que el código postal no determine el acceso a un diagnóstico de precisión ni a un ensayo clínico.

Las asociaciones de pacientes nos recuerdan a los oncólogos las prioridades que deben guiar cada decisión: diagnóstico temprano ante síntomas inespecíficos, acceso real a ensayos, apoyo integral (nutrición, psicología, cuidados paliativos) y una atención equitativa, humana y centrada en la persona. “La investigación salva vidas” no es un eslogan: es un compromiso que debemos traducir en circuitos asistenciales ágiles y homogéneos, y en una financiación que no dependa, como decimos, de códigos postales ni de la fortuna de ser atendido en un hospital u otro.

El camino está trazado: diagnosticar antes a los pacientes y una vez diagnosticados tipificar su tumor molecularmente para tratarlos de forma más precisa. Para lograrlo, España debe integrar sin demora la secuenciación tumoral NGS (incluyendo la biopsia líquida) en la práctica clínica, reforzar el consejo genético y asegurar la participación de nuestros pacientes en ensayos de calidad. La innovación diagnóstica salva más vidas si llega a tiempo y llega a todos. Ese es, hoy, nuestro deber.

Coordinadores del grupo de trabajo Biliopancreático del TTD. Teresa Macarulla es la responsable del servicio de Oncología Médica en el Clínic Barcelona Comprehensive Cancer Center (4CB). Jorge Adeva es oncólogo del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid

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