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Opinión | Obituario
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Lluís Reverter, la empatía innata

Nuestra democracia, con todos sus problemas y disgustos, le debe mucho a Lluís Reveter. Siempre en la sombra, pero con una humanidad cegadora

Muere Lluís Reverter, histórico político y activista cultural catalán

Lluís Reverter tras recibir el premio Reina Sofía contra las drogas por el programa de prevención 'Parlem de Drogues' de la Fundación "la Caixa"  en 2010

Lluís Reverter tras recibir el premio Reina Sofía contra las drogas por el programa de prevención 'Parlem de Drogues' de la Fundación "la Caixa" en 2010 / Archivo El Periódico

La última vez que coincidí con Lluís Reverter fue en el párking de la Illa y no paseando por el pueblo que se había convertido en su refugio en Lles de Cerdanya. Su preocupación era no recordar en qué plaza había dejado el coche. Siempre fue muy cariñoso conmigo. Afable, cercano, con una sonrisa particular que te hacía confortable estar a su lado. Aquel día no me hizo mucho caso. Su objetivo era volver a encontrar el coche y su mujer, con paciencia, le decía: "Tranquil, Lluís. Ja ho tinc apuntat". No hacía falta apuntar nada, pero así estaba más tranquilo.

Me sorprendió. Me quedé impactado. Recordé la sensación angustiosa con mi madre, fallecida de una demencia vascular, digamos que un tipo de alzhéimer. El caso de Reverter era mucho peor. La memoria de mi madre era familiar, personal y única. Importante, por supuesto. Pero en este caso se podía perder la historia de España, y de Catalunya, por supuesto, que desde el siempre interesante punto de vista diplomático, de hombre centrado, empático, de demócrata de izquierdas durante el franquismo, pero profundamente cristiano, representaba. Sus archivos serán fascinantes.

Con Lluís Reverter era fácil conversar. Y si el encuentro era en la naturaleza, entre bosque y maleza, con frío y sol, la charla se alargaba porque el escenario no era agresivo. En los últimos años tenía una preocupación de peso que le carcomía por dentro. Después del trabajo realizado con la Casa Real y el Rey emérito, todo se desvanecía por culpa básicamente de una mujer; la famosa Corinna Larsen. Sin llegar a decirlo abiertamente, Lluís Reverter entendía que había puesto en peligro la imagen de la monarquía en España con lo difícil que se lo habían puesto los sectores más retrógrados de la sociedad española. Él formó parte de un grupo de personas que se implicaron, ahora que está tan de moda recordarlo, en la salida de los 40 años del franquismo. La relación también fue con Don Juan, del que tenía buenos recuerdos.

En las charlas relajadas de las tardes de agosto llegó a profundizar sobre la evidente mala relación entre los cónyuges reales, ahora ya del todo sabida. Pero su estilo tenía la habilidad de contar sin llegar a profundizar. Y llegados a este momento siempre había unas risas escurridizas. Aunque ponía por delante las dificultades que sufrió Juan Carlos desde que nació. “Un hombre que pasó frío en la casa de Roma y hambre, y con la sensación eterna de que un día la familia tendría que salir corriendo de España”. Así fue educado. “Se entienden muchos errores, ¿no?”.

No fue una ocurrencia que Narcís Serra llegara a ser ministro de Defensa y que él ocupara el cargo de director general de Relaciones Informativas y Sociales en el ministerio. El rojo Felipe González era el presidente y eso los militares no lo podían soportar. En el primer acto público de Serra como ministro se le vio entonando una letra militar. ¿De dónde debió partir esa descabellada e inteligente idea?

Nuestra democracia, con todos sus problemas y disgustos, le debe mucho a Lluís Reverter. Siempre en la sombra, pero con una humanidad cegadora.

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